Brasil elige nuevo presidente en el marco de una de las elecciones más importantes de su historia: el actual primer mandatario, Jair Bolsonaro, obtuvo un resultado mucho mejor al esperado durante la primera vuelta, pero no pudo evitar el triunfo del líder del Partido de los Trabajadores (PT) Lula da Silva. Sin embargo, las encuestadoras coinciden en afirmar que no hay un ganador claro de cara al balotaje: la gran mayoría asegura que el obrero metalúrgico obtendrá la victoria, pero por menos de cuatro puntos de diferencia.
En ese contexto, ambos contendientes se vieron las caras en el último debate, que se llevó a cabo el sábado por la noche. Allí, los dos postulantes no dieron el brazo a torcer y, en medio de insultos y ataques, aparecieron la corrupción y el hambre como principales ejes de discusión. “Yo vine acá para conversar con el pueblo. Ese hombre no dio un aumento del salario mínimo ni para la merienda escolar, esa es la realidad. Él sabe , por ejemplo, que si hubiera seguido las recomendaciones de especialistas en el combate a la pandemia, cuando alegaron que se hubieran evitado por lo menos 200 mil muertes”, espetó el exjefe de Estado.
Posteriormente, Bolsonaro aseguró que los comicios se desarrollarán en un contexto injusto debido a una serie de polémicas medidas tomadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE): “El sistema está todo contra mí, las grandes cadenas de TV, incluso en la que estou ahora -en referencia a la cadena Globo-, el Supremo Tribunal Federal (STF) que le concedió todas las quejas a usted...”.
La política exterior también surgió como uno de los principales tópicos. “Durante su gobierno, le dio mil millones de dólares a los cubanos para construir puertos. ¿Qué pidió como garantía? Puros. Sus relaciones bilaterales son con naciones como Venezuela, con presidentes como Nicolás Maduro”, despotricó el conservador contra su rival, que lo había acusado de “aislar a Brasil del mundo” por sus vínculos con Vladimir Putin.
En uno de los momentos más calientes del cruce, el exmilitar criticó a Lula por su postura a favor del aborto: “No tiene respeto por la vida humana”. Sin embargo, el obrero metalúrgico, que cambió de parecer durante la campaña, replicó: “Mi mujer Janja y yo estamos en contra”.
Un dirigente conocido como Zezinho (51) fue asesinado en un municipio paulista a pocas horas del balotaje presidencial: el oriundo de Jandira, que apoya a Lula da Silva, fue tiroteado desde un vehículo cuando estaba a punto de llegar a su residencia.
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