Caños rotos en el oeste, una insana costumbre en la ciudad

En Gregorio Álvarez, una esquina se llenó de barro.

Los vecinos de Gregorio Álvarez están cansados de los caños pinchados. El domingo pasado sufrieron una nueva pérdida de agua que casi inunda varias casas. Reclaman una solución inmediata a las autoridades municipales y al Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS), que todavía se encuentran en una disputa por las condiciones del nuevo contrato de concesión.

Mientras los actores políticos pelean, el oeste es uno de los sectores más perjudicados por las filtraciones, ya que socavan las calles de tierra y llevan el barro directamente a las viviendas. Además, los desperfectos en las redes interrumpen el servicio y despiertan la indignación de los usuarios.

El mes pasado, el intendente Horacio Quiroga publicó en su cuenta oficial de Facebook un mapa de caños rotos en el que se podía apreciar que la mayoría se concentraba en el cuadrante comprendido por Colón, Avenida del Trabajador, Rodhe y Novella. Sin embargo, a pesar de que las partes reconocen los problemas, la solución se hace esperar.

El fin de semana, los vecinos de Gregorio Álvarez vivieron un nuevo capítulo de esta novela. Se rompió una tubería e inundó la esquina de Titicaca y Lago Nonthue, y algunos tuvieron que combatir con palas el barro que bajaba por la pendiente para asegurarse de que no ingresara a sus hogares.

Según comentaron a este medio, en ese sector del barrio -ubicado frente a la EPET 3- los caños se rompen periódicamente y es común que también haya derrames cloacales, y aseguraron que tanto el EPAS como el Municipio ponen parches y no brindan una solución de fondo. “Por una cosa o por la otra, siempre hay agua en esta esquina. Los vecinos ya están cansados”, detalló Claudio Toranzo, que vive en la zona.

caños rotos

Facundo Cayul aseguró que siempre tiene la pala a mano para desviar el curso de agua. “Para nosotros es una pelea constante porque incluso destapa las cloacas y terminamos con aguas servidas en la puerta”, indicó.

“Acá tenemos el problema de que el agua se estanca y se pudre y es un peligro para la salud de la gente y de los chicos que van a la EPET 3. Salen gusanos en el agua y al poco tiempo comienza a sentirse un olor asqueroso”, agregó Paula Avello, otra vecina damnificada.

Ayer por la mañana, los trabajadores del EPAS repararon la filtración y por la tarde se normalizó el servicio, aunque las secuelas quedaron a la vista de todos. Las veredas tenían capas de barro de cinco centímetros de espesor.

La calle cedió y se tragó un auto

Un conductor se llevó una ingrata sorpresa ayer por la mañana, cuando circulaba por la calle Necochea, al caer con su vehículo a un pozo que se produjo por una pérdida de agua. El hombre se mostró muy molesto, ya que aseguró que en reiteradas ocasiones denunció las filtraciones y no obtuvo respuesta de las autoridades.

calle Necochea,

“El mayor susto se lo llevó mi nene, que por el movimiento del auto se catapultó con su sillita desde atrás”, explicó Rodrigo, el damnificado. A pesar de la magnitud del hecho, no se registraron heridos.

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