Neuquén. Bajo el sol radiante de la tarde de ayer, dos centenares de camisetas rosas se concentraban a orillas del río Limay, en el balneario de La Herradura, para dar comienzo a la segunda regata de concientización sobre la lucha del cáncer de mama. A puro remo, buscaban difundir un mensaje claro: “La detección precoz puede salvar vidas”.
En un clima de pura algarabía, preparaban los kayaks y elementos necesarios para dar inicio a un periplo de 14 kilómetros por las aguas cristalinas del Limay, que lograron teñirse de rosa en un mes clave para la concientización sobre una enfermedad curable si se detecta a tiempo. La jornada fue organizada por las palistas sobrevivientes de Rosa Fénix y el grupo de aventura Quatro Vientos, y contó con el apoyo de la Fundación Médica de Río Negro y Neuquén, la Clínica de Imágenes y el Centro Oncológico Integral.
“¿Qué tuvimos? ¡Cáncer! ¿Cómo estamos? ¡Vivas!”, gritaban al unísono las integrantes de Amazonas, un grupo de sobrevivientes de Córdoba que llegaron a participar de la jornada, al igual que el grupo Dragones Rosas de La Plata.
Algunas, atemorizadas por las correntadas desconocidas, prefirieron acompañar sólo con mates, fotos y gritos de aliento, mientras que las más osadas se subieron a los kayaks para llenar el río de color rosado.
“Hay más conciencia para hacer controles y tener un diagnóstico precoz”, dijo Fiorella Lancioni, Jefa de departamento de diagnóstico mamario
“Es la mejor forma de encarar la enfermedad, no a través del miedo”, dijo Zenón Beguelín, Jefe Servicio de oncología
“La detección temprana es la única forma de tener diagnóstico, tratamiento y sobrevida”, dijo Mabel Tosso, referente de rosa Fénix
“Una de las novedades de este año es que tenemos el bote dragón, que inauguramos hace unos días con el apoyo del sector público y privado”, dijo Mabel Tosso, referente de Rosa Fénix, mientras la gran embarcación que alberga a veinte remadoras reposaban sobre el agua.
Después de una charla explicativa y una serie de estiramientos, las sobrevivientes, remeros experimentados, médicos de la Fundación Médica de Río Negro y Neuquén, y otros allegados se lanzaron al agua para comenzar la travesía y llevar su mensaje al resto de la ciudad. El bote dragón era el centro de la comitiva, que iba liderada por un guía y era acompañada por una lancha de Prefectura.
El compañerismo y el gusto por la actividad física lograron imponerse ayer, cuando un centenar de remadores se unieron para romper los estigmas del cáncer e imponer una actitud llena de vitalidad.
“Dejar el mensaje de que el cáncer detectado a tiempo tiene altas posibilidades de curación y que después del cáncer existe una vida. Cada día hay más conciencia para hacer controles y tener un diagnóstico precoz”, comentó Fiorella Lancioni, jefa del Departamento de Diagnóstico Mamario de Clínica de Imágenes, Fundación Médica y COI.
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