Entre 12 y 16 bomberos ayudan a cargar a Óscar a la camilla, y luego lo suben a una ambulancia, la más grande disponible, que también adaptan con colchonetas.
Al tratarse de un comedor compulsivo, necesita de un acompañamiento psicológico y emocional.
De joven ya tenía tendencia a la obesidad, y con los años empeoró sus hábitos alimenticios. Pero todo se complicó tras la muerte de su madre por un infarto. "Por su estado de ansiedad y depresión, se encerró en su casa por más de diez años", señaló Palacios.
16 bomberos lo ayudan a subirse a una camilla cada vez que debe ser trasladado al hospital.
Hoy su cuerpo se deformó y es casi imposible que logre sostenerse, debido también a una artrosis de rodilla por su peso. Los pliegues de piel le causan llagas y sufre de un linfedema pélvico, una protuberancia entre las piernas que pesa unos 40 kilos, en la que acumula líquido linfático, grasas y componentes proteínicos.
"En esta clase de pacientes, no se dan cuenta de que llegan a esta fase hasta que llega un momento en que sólo esperan a morir", señaló Palacios.
El tratamiento más urgente y efectivo para Vásquez es bajar de peso. Con esta meta, los médicos diseñaron un plan que se extenderá durante unos tres años.
Para comenzar, le introducirán un balón gástrico para que pierda entre 25 y 40 kilos. Superada esta etapa, será sometido a una cirugía de manga gástrica, con la que se espera una reducción de entre 70 y 90 kilos más. Y para terminar, una intervención de bypass gástrico por laparoscopia, que debería ayudarle a terminar de bajar hasta los 100 kilos.
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