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Cómo prevenir ahogamientos: verano, mucho calor, agua y peligro para los más chiquitos

La Sociedad Argentina de Pediatría brindó recomendaciones para evitar ahogamientos este verano. Es un tema grave y que preocupa: según cifras del Ministerio de Salud de la Nación, en 2019 fallecieron por esta causa casi 500 personas en la Argentina, de éstas, muchos fueron niños de menos de 5 años.

El ahogamiento es una de las principales causas de muerte relacionada con lesiones no intencionales en la infancia y la adolescencia. Se define como ‘el proceso conducente a la imposibilidad de respirar debido a la sumersión-inmersión en un líquido’.

Según el Ministerio de Salud, en el 2019 fallecieron por ahogamiento 476 personas en Argentina, de las cuales 64 eran niños de cero a 5 años, lo que significa que aproximadamente cada 5 días en nuestro país se ahogó un niño de menos de 5 años.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al ahogamiento “un problema de salud grave y desatendido” con características de pandemia, ya que mueren en el mundo por esta causa, aproximadamente 236.000 personas por año. Por la forma en que se clasifican estas defunciones, la magnitud real del problema está subestimada, alertan.

Además, brindan recomendaciones esenciales ya que el ahogamiento representa una de las 10 principales causas de muerte en niños y jóvenes, en casi todas las regiones del mundo.

Es esencial prevenir e informar. Tal es el objetivo de la campaña +Salud que, en la región, llevan adelante LM Neuquén, LU5 y la Legislatura de Neuquén, Legislatura Activa.

“Para proteger a los niños pequeños es fundamental que los adultos tomen medidas preventivas como la instalación de barreras de protección para evitar el acceso de los niños a los espacios de agua, la vigilancia permanente de al menos un adulto atento y comprometido, y la enseñanza del niño, de acuerdo a su edad y sus posibilidades de comprensión, sobre los riesgos y las precauciones que deben tomar, así como el aprendizaje oportuno de destrezas en el agua para minimizar el peligro”, advirtió María Cecilia Rizzuti, médica pediatra del Comité de Prevención de Lesiones de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

Se recordó la importancia de utilizar elementos de protección como chalecos salvavidas validados por las autoridades competentes, desconfiando de los que se venden en jugueterías, que –a menudo- “no tienen por finalidad el cuidado del niño ante situaciones de emergencia acuática”.

Riesgos según la edad

La vulnerabilidad de los niños es diferente según la edad. Los menores de 1 año dependen de sus cuidadores y pueden ahogarse muy rápido y silenciosamente en poca cantidad de agua, como en baldes, tachos, zanjas, acequias y pozos.

Mientras que los menores de cinco años, en general, se ahogan en piletas o espacios con agua en o cerca de sus domicilios. Como aún son pequeños para reconocer el peligro o para salir del agua, corren grandes riesgos, especialmente cuando no existen barreras ni vigilancia adecuada, se destacó en el informe de la entidad.

Los niños mayores y los adolescentes tienen más probabilidades de ahogarse en masas de agua naturales como ríos, arroyos, mares y lagos.

En los adolescentes, la mayoría de los ahogamientos suceden por la combinación de exceso de confianza en las habilidades para nadar, una subestimación de situaciones peligrosas en o cerca del agua y el consumo de alcohol y/o drogas.

‘Aprender a nadar debe ser una prioridad para todas las familias. Se debe tener en cuenta que el momento de inicio del aprendizaje de la natación es individual y depende de una variedad de factores, como la frecuencia de exposición al agua, las condiciones de salud, las limitaciones físicas, la madurez emocional y el acceso a técnicas de enseñanza adecuadas en ambientes controlados’, afirmó la SAP.

Para tener en cuenta

Desde la Sociedad de Pediatría recomiendan múltiples medidas de protección para evitar los ahogamientos, porque ninguna intervención individual es completamente protectora. La habilidad para nadar y la adquisición de competencia en el agua deben considerarse sólo parte de un plan de protección de varios niveles que involucre barreras efectivas, supervisión cercana, constante y capaz, uso de chalecos salvavidas homologados y la capacitación en Reanimación Cardiopulmonar.

Qué hacer frente a un caso de ahogamiento

El ahogamiento se puede describir como un proceso continuo, con una fase inicial de paro respiratorio, pero con circulación intacta; luego progresará a paro cardíaco si persiste la falta de aire. Por eso, es muy importante lo que podamos hacer cuando estemos frente a un episodio de ahogamiento, porque la supervivencia depende de que actuemos rápidamente.

Tal como refirió la médica Natalia Romero, de la SAP, “lo primero que debemos hacer es retirar a la víctima del agua y pedir ayuda. No se reanima dentro del agua. Siempre tener a mano los teléfonos de emergencias de la zona. Si el niño, niña o adolescente está consciente y sin problemas para respirar, se espera la asistencia profesional”.

“Si está inconsciente (no responde a los estímulos), el ahogamiento fue en presencia nuestra y duró menos de 3 minutos, se debe abrir la boca y comenzar con respiraciones de rescate boca a boca. Si se recupera, retirar las ropas mojadas, secar a la víctima (para evitar la hipotermia) y esperar la asistencia profesional”, continuó.

“Mientras que, si no responde con las ventilaciones o el ahogamiento no fue presenciado y la víctima no reacciona, no respira y está inconsciente, se debe comenzar con reanimación cardiopulmonar básica (RCP). Es de suma importancia que la reanimación incluya ventilación y no sólo masaje cardíaco. La reanimación debe realizarse hasta que llegue la asistencia profesional”.

En el ahogado no se recomienda el uso del desfibrilador automático externo (DEA), ni golpear el pecho para expulsar el agua (acción conocida como la ‘maniobra de Heimlich’).

“Una vez resuelta la emergencia y recuperada la conciencia de la víctima, sin excepción todos los que perdieron el conocimiento deben ser asistidos en el hospital”, concluyeron desde la SAP.

La OMS brinda propuestas para prevenir

  • Instalar barreras para restringir el acceso a las masas de agua. El cercado de piletas es una de las estrategias de prevención más importantes.
  • Crear espacios seguros para los niños en edad preescolar, con atención especializada para las poblaciones que viven cerca del agua (por ejemplo, guarderías).
  • Enseñar a los niños de edad escolar a nadar y las competencias para la seguridad y salvamento en el agua.
  • Capacitar a las personas del entorno en técnicas de rescate seguras y RCP.
  • Establecer y aplicar reglamentos de seguridad para la navegación recreativa, comercial y de personas.
  • Mejorar la gestión de los riesgos de inundaciones en los ámbitos local y nacional.

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