Al principio de la pandemia había muchísima preocupación en torno a los casos asintomáticos de covid-19 debido a que por no saber que habían contraído la enfermedad, las personas contagiadas no se sometían al aislamiento reglamentario, lo que elevaba la propagación del virus.
Ahora, con la llegada de la segunda ola, los asintomáticos han vuelto al radar y son muchos quienes se preguntan si tal vez ya transitaron la enfermedad sin darse cuenta.
Aunque la única forma de constatar si alguien tuvo covid-19 es con un análisis, hay quienes -a pesar de no haber tenido síntomas- presentan secuelas de la enfermedad que provocó la pandemia.
Las secuelas más comunes del covid-19
- Fatiga
- Falta de aire
- Insomnio
- Dolor en las articulaciones
- Dolor en el pecho
Otros signos que pueden aparecer después de superar la enfermedad:
- Constante dolor de cabeza
- Alteraciones del olfato
- Problemas de memoria o concentración
- Sensación de peligro o deseos de llorar
- Erupciones
- Pérdida de cabello
- Sudoración
- Ansiedad
Parosmia, una rara secuela del covid-19
Una de las alteraciones raras producidas por la enfermedad causante de la pandemia es la parosmia, padecimiento que distorsiona el sentido del olfato provocando que los olores sean percibidos de una manera diferente.
Olores que antes solían ser agradables como los de la comida, la parosmia los transforma en aromas repulsivos que impiden el desarrollo de la vida normal.
En febrero, la BBC publicó la historia de Clare Freer, una mujer de 47 años de edad de Sutton Coldfield, Reino Unido, que se contagió de covid-19 en marzo de 2020 y perdió el sentido del olfato. Luego de dos meses Clare comenzó a percibir olores nuevamente, pero poco después descubrió que los aromas que antes le agradaban ahora le provocaban náuseas.
Según contó la mujer de 47 años en una entrevista para el mencionado medio, esta alteración no solo ha afectado su modo de alimentarse -ahora solo come pan con queso porque es lo único que no le produce nauseas-, sino que también le ha provocado inconvenientes en su vida sentimental, pues según cuenta no puede besar a su pareja porque su olor le produce repulsión.
"Aunque la anosmia (pérdida del olfato) no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo", relató Clare y luego agregó: "Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia".








