Con el paso de los años, la tolerancia a la resaca baja

Todo el que tomó de más lo sabe, pero ¿por qué? El hígado, clave.

El “no vuelvo a tomar más” se escucha más seguido con el paso de los años. Es que a medida que se envejece, la capacidad de nuestro cuerpo para procesar el alcohol cambia y las probabilidades de que la resaca sea peor aumentan, pero ¿por qué sucede? El sitio Huffington Post realizó una investigación en la que descubrió cuáles son las razones.

El director del Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo George Koob sostiene que, cuando en la juventud hay mayor plasticidad en la forma en que se responde “a las cosas que son tóxicas”, y según él es eso lo que se pierde a medida que se va creciendo. Pero no hay una sola razón, sino varias. “Su proporción de grasa corporal a medida que envejece es un factor en la forma en que su cuerpo procesa el alcohol que, a diferencia de la mayoría de las otras drogas, solo se distribuye en las partes de agua del cuerpo. Entonces, si tienes menos agua para la grasa corporal, más alcohol llega al órgano”, sostuvo David Sack, director médico de Elements Behavioral Health.

Por otro lado, el uso de más medicamentos también puede jugar un papel negativo en la forma en que se procesa esta droga legal según George Koob: “Los ancianos tienden a tomar muchos medicamentos, y algunos pueden interactuar de mala manera con alcohol como el Valium, por ejemplo”.

El tiempo también es un factor importante: iniciar la toma de alcohol cuando se es joven tiene muchas consecuencias en el hígado y en el cerebro. “El consumo excesivo de alcohol puede afectar la corteza frontal, que es la parte más lenta del cerebro que madura y por qué defienden el consumo de alcohol por menores”, comentó el especialista. “Hay personas que comenzaron a beber entre los 20 y 30 años y que ahora rondan los 60 años y tienden a tener más problemas emocionales como la depresión. Hay quienes comienzan a beber cuando son mayores, como en sus 50 y 60 años, que tienden a ser más saludables y tienen menos consecuencias”, finalizó.

Una larga noche de borrachera se puede transformar en un durísimo día siguiente porque todo cambia. Según el alcohol se neutraliza en un proceso de dos pasos que suceden en el hígado: “Se convierte en acetaldehído, que es responsable de muchos de los efectos negativos del alcohol como dolores de cabeza, sofocos y mareos. Luego se convierte en ácido acético, que se excreta en la orina”, especificó Sack.

“Ese sistema funciona bien en personas más jóvenes. A medida que las personas comienzan a llegar a los 60 o 70 años, las enzimas que metabolizan el alcohol no funcionan tan bien. Parte de eso puede ser el resultado del proceso normal de envejecimiento, pero parte de esto puede deberse a una enfermedad. Quienes toman mucho pueden tener serias lesiones en el hígado y eso influye en cómo se procesa el alcohol”, agregó.

Un estudio reciente descubrió que tanto el cerebro como el hígado son más sensibles a la toxicidad del alcohol a medida que pasan los años.

Según un especialista, con la juventud hay mayor plasticidad en el cuerpo para responder a las cosas tóxicas.

Grasa: La proporción de grasa es un factor importante a la hora de procesar el alcohol.

Organos: Con el transcurso del tiempo y el consumo del alcohol, el hígado y el cerebro se ve afectado.

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