Condenada al éxito: Vaca Muerta, librada a su potencial

Con un nuevo subsidio al gas, el Gobierno intentará que no se resienta la producción en el invierno. Es un parche después de la caída de la resolución 46.

POR JAVIER POLVANI - polvanij@lmneuquen.com.ar

Vaca Muerta está condenada al éxito”, diría Eduardo Duhalde si le tocara un discurso de ocasión y sin demasiado análisis de por medio que el efecto marketinero de la sentencia, como cuando condenó al éxito a la Argentina. Lo cierto es que a esta altura de los acontecimientos Vaca Muerta está más atada a su propio potencial que al aporte de la administración política. ¿Cuál es el plan? La inexistencia de plan. Las medidas que afectan la producción en la formación neuquina están siempre atadas a las necesidades coyunturales del gobierno, no a un programa de acciones concatenadas en función de los requerimientos de la producción.

Jorge Lapeña, ex secretario de Energía en la presidencia de Raúl Alfonsín y ahora presidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, cuestiona la falta de un plan cada vez que le dan la oportunidad. El radical fue de los más críticos de la política energética del kirchnerismo y se entusiasmó con el macrismo desde la campaña electoral. Dice ahora que se está mejor en el 2015, pero se decepciona por la falta de una real política de Estado en materia energética.

En ese panorama, la política para Vaca Muerta está entramada entre parches.

La propaganda manda. Y la realidad castiga.

El gobierno de Mauricio Macri se demoró un año y medio en definir alguna acción concreta para reactivar las inversiones en la formación neuquina que se desplomaron tras su llegada a la Casa Rosada. El 2016 fue el peor año en materia de inversiones desde que arrancó la explotación a gran escala de Vaca Muerta.

Bajo la batuta de Juan José Aranguren, en el Ministerio de Energía, el Gobierno lanzó la resolución 46, entrado 2017. Estableció subsidios para la producción de gas en proyectos nuevos de Vaca Muerta.

Ese plan sólo empujó la producción en el bloque Fortín de Piedra, a cargo de Tecpetrol. Pero antes de cumplir un año y medio de vigencia tambaleó junto con toda la estructura económica argentina.

Finalmente, a principios de este año el plan de Aranguren sucumbió.

Tras el fracaso de Javier Iguacel, quien sucedió a Aranguren en el Ministerio de Energía y fue testigo de la degradación de la dependencia a Secretaría, su sucesor, Gustavo Lopetegui, decidió cambiar la interpretación del espíritu de la resolución 46 para concretar un ajuste de 600 millones de dólares a los 1300 millones que costaría este año la aplicación como la concibió Aranguren. Como consecuencia, el gobierno se enfrascó en una guerra jurídica contra el principal conglomerado industrial del país, el Grupo Techint, del ex aliado de Macri, Paolo Rocca, que perdió la mitad de los fondos que recibiría según el plan original de los subsidios de Aranguren.

El ajuste a la resolución 46, además, generó un parate para algunas pymes de servicio neuquinas y un conflicto con el gobernador Omar Gutiérrez, quien reclamaba la extensión de los subsidios a otros proyectos que habían quedado en espera. A la vez, entró a peligrar la producción de gas, con el riesgo que eso implica para el invierno, cuando crece la demanda.

En línea con el accionar imperante, Lopetegui salió a poner parches nuevamente a la política para Vaca Muerta. Empezó a diseñar un nuevo esquema de subsidios que regirá para el invierno. En las próximas semanas hará circular un borrador entre los responsables de las operadoras. Según trascendidos, el plan contemplará un precio sostén para el gas nuevo que rondará los 7,50 dólares por millón de BTU, como establecía la resolución 46 para todo el año.

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