Condenar el daño psíquico

Hay un lugar donde la ley, con su ambigüedad incluida, no puede llegar nunca y es a la psiquis de las víctimas de abuso. Podrá existir una legislación mejor o peor, una fiscalía más o menos activa, defensores más o menos correctos, jueces más o menos permeables a estas problemáticas, pero nadie, nunca, podrá llegar a ese desmadre que genera el abusador en la cabeza de sus víctimas.

El entrenador Sergio Rogatky terminó preso por abusar de cinco atletas de alto rendimiento. Todas eran adolescentes al momento de los abusos. El daño fue tremendo y los informes así lo traducen.

Te puede interesar...

Hay que entender que estas chicas tenían entre 10 y 11 años cuando comenzaron a entrenar y la confianza que depositan en el entrenador es plena. El conocimiento es poder y ese poder es el que tenía Rogatky, que se aprovechó del desconocimiento y de las ilusiones que tenían las chicas.

No solo basta con condenar el ultraje del cuerpo sino también el daño terrible que sufre en su psiquis la víctima.

En medio de la confusión que les generó, las abusó y les hizo sentir miedo y culpa. Típica conducta de un verdadero depredador.

Para poder superar todo eso, lo que se denomina el develamiento, las chicas debieron atravesar un verdadero infierno donde en sus cabezas rebotaban las preguntas, las dudas, las contradicciones y en sus cuerpos, todo tipo de sensaciones.

Todo ese daño, hay que decirlo, fue muy bien puesto en escena por la fiscalía y contemplado por los jueces. No solo basta con condenar por el ultraje material de los cuerpos sino también del daño psíquico que se provoca, porque algunas de estas atletas tuvieron ideas suicidas, trastornos del sueño e incapacidad de tener una vida sexual plena, entre otros tantos traumas.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído