Crean una silla de ruedas para usar en piletas o en la playa
estados unidos
Hace años, visitando Alemania, el doctor en ingeniería eléctrica e informática Rory Cooper aprendió en un instituto de producción, ingeniería y automatización germano sobre motores alimentados por aire comprimido. Eso lo hizo pensar en las personas con discapacidad motriz, las que sólo se movilizan en sillas de ruedas y son presas de las lógicas limitaciones de esas sillas: la mayoría son pesadas y funcionan con baterías con mucha electrónica involucrada. Andan bárbaro... sólo si permanecen secas. Por eso comenzó a elaborar un diseño revolucionario: sillas de rudas acuáticas. “Me di cuenta de que serían ideales para su uso en piletas, playas y parques acuáticos”, contó Cooper, director del Laboratorios de Investigación de la Ingeniería Humana de la Universidad de Pittsburgh, quien de este modo encontró una manera de expandir las fronteras de las personas con discapacidad motriz.
Luego de tres años de desarrollo, nació PneuChair, una silla de ruedas preparada para funcionar bajo el agua que se moviliza alimentada por la acción del aire comprimido (como Rory había aprendido en Alemania). El aire a alta presión es su fuente de energía en reemplazo de una ingeniería electrónica pesada y permeable a la humedad, y su tiempo de recarga es de diez minutos, otro aspecto destacable en comparación con los dispositivos de movilidad eléctrica, que demandan una carga de hasta ocho horas.
Diez de estas nuevas unidades ya fueron puestas a disposición del Morgan’s Wonderland en San Antonio, Texas, un parque acuático que acaba de abrir sus puertas en la primavera estadounidense y pretende ser el primer parque sustentable cuyo objetivo sea acercar las atracciones a la comunidad de personas con discapacidad. Los organizadores esperan que la silla de ruedas a prueba de agua corporice la meta de alcanzar un entretenimiento 100% inclusivo. Para ello entraron en contacto con Cooper.
La Fundación Hartman -presidida por Gordon Hartman- opera el parque a través de la ONG “SOAR, deportes al aire libre y recreación”, que se unió a la Universidad de Pittsburgh -donde trabaja Cooper- para producir en masa esta silla de ruedas impermeable. Estiman que la gran producción comience antes de que finalice el año.
PneuChair pesa poco más de 36 kilos, un tercio del peso de una silla de ruedas eléctrica convencional, y es capaz de viajar a ocho kilómetros por hora y subir un camino empinado diez grados. Su nombre está inspirado en el concepto de energía neumática (“pneumatic power” en inglés) y su creador la describe como “transformadora”: “Creo que va a cambiar el mundo para mucha gente”.
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