Cuarentena: en el oeste neuquino se vivió como un día normal

Aunque la mayoría respeta el aislamiento, vecinos y vecinas cirularon normalmente por las calles de sus barrios. Estaban los que compraban, pero también los que simplemente paseaban o tomaban cerveza.

El 25 de marzo, Neuquén amaneció con los rayos del sol calentando la ciudad y haciendo brillar a alguna que otra nube que se encontraba en el cielo. Una pequeña brisa hacía sonar las hojas de los árboles y, aunque la ciudad estaba tranquila durante la cuarentena obligatoria por el coronavirus, se siguieron escuchando el circular de los autos y los perros que le ladran a las personas que paseaban por la calle.

LMNeuquén, haciendo uso de la responsabilidad de comunicar en medio de la pandemia, observó la situación en el oeste neuquino y charló con vecinos y vecinas de la comunidad.

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Les bastó ver desde sus casas para entender que, si bien la mayoría de la gente se encuentra en sus hogares y solo sale para buscar víveres, el movimiento no cesó. Desde la ventana, o desde la reja, se quejan de los que incumplen la cuarentena en sus propios barrios. “Cuando salí a llevarle verduras a mi mama vi acá, a dos cuadras, a unos pibes en la calle lavando los autos o gente paseando el perro ¿me vas a decir que esa es una prioridad?”, cuestiona una vecina del barrio Huiliches. “Yo tengo a mi hijo que hace días que no ve a su padre porque no se lo puedo llevar por la cuarentena y entendemos que es lo mejor para esta situación”, agrega.

Pero si uno sale y empieza a observar cuadra por cuadra, la situación de pandemia y la solicitud de los gobernantes no parece entenderse del todo. En los locales y verdulerías, unas siete personas hacen fila manteniendo apenas medio metro de distancia. Algunos eligen hacer las compras en pareja, sin más precaución que la bolsa de tela para guardar las cosas.

Mientras tanto, en el barrio Mudon, una mujer aprovecha el día para hacerse la tintura en la peluquería y una señora pasea con sus tres hijos a cuestas por el costado de una calle de tierra a pocos metros de la barda. Uno de ellos va a caballito de uno de sus hermanos y se frota los ojos para limpiarse el polvo que levanta un camión que circula por la zona.

Una vecina, que se encuentra encerrada desde que empezó la cuarentena, admite: “Me llama la atención la cantidad de autos que circulan por la calle -Dr. David Abraham a la altura del cementerio Parque Progreso-. Me doy cuenta ahora porque a la mañana me despiertan. Antes, como me despertaba temprano para ir a trabajar, no me rescataba”.

Una pareja de policías que camina por el lugar dice que están cansados de advertir a la gente y que, si bien hay mucha menor cantidad de personas que un día sin cuarentena, hay quienes siguen circulando como un día común.

Un móvil policial se pasea por los barrios del oeste emitiendo por un parlante el ya clásico mensaje: “Para prevenir la propagación del coronavirus se deberán respetar las medidas de distanciamiento social, evitar la conglomeración de personas y limitar la circulación”. Al escucharlo, los pocos autos que circulan por el lugar cambian de dirección o aumentan la velocidad para no ser detenidos.

En las cercanías del aeropuerto los controles policiales detienen a los vehículos y les preguntan hacia dónde se dirigen. Les advierten sobre el uso obligatorio del barbijo y avisan que no pueden circular de a más de una persona.

Mientras, el presidente Alberto Fernández habla en Cortá por Lozano, el programa de la tarde de Telefe y advierte: “La Argentina de los vivos se terminó. La prioridad es la salud y vamos a ser severos con quienes incumplan las condiciones que se establecen en esta situación. Y cuando hablo de ser severos en democracia, hablo de que estas personas se van a tener que sentar ante la Justicia y dar explicaciones”.

El centro de Neuquén

Si una persona de otro planeta se dirigiera al centro de la ciudad pasado el mediodía, se sorprendería al encontrarla casi desértica. Sin embargo, los policías y el grueso de los ciudadanos comunes de Neuquén se alarman al ver a parte de la población incumpliendo las normas dictadas en la emergencia.

Si bien la Municipalidad, el cine Teatro Español y el Hospital Castro Rendón amanecieron con largas colas de gente que se presentó por el plan de vacunación antigripal que otorgó la provincia a los mayores de 65 años, un oficial de policía aseguró a LMNeuquén que se pudieron ver “personas circulando normalmente realizando tareas cotidianas”. Aun así, aseguró que había sido un día tranquilo.

La mayor cantidad de personas que circulan son jóvenes, de entre 20 y 40 años, y lo hacen sin guantes ni barbijos. Algunos de ellos salen exclusivamente con su bolsa de las compras o hacen fila en los cajeros, mientras que otros se trasladan hacia casas amigas o simplemente aprovechan el sol y pasean con ropa deportiva puesta.

Los que van a trabajar y eligen el transporte público, deben esperar que el colectivo sea desinfectado por personal autorizado. En trajes blancos lavan el suelo de los vehículos con un chorro a presión, mientras los choferes esperan afuera con los respectivos barbijos.

Durante el día, la Policía sigue haciendo las recomendaciones ya conocidas. No circular en autos ni hacer compras en grupos, evitar salir a menos que sea extremadamente necesario. Aunque esperan que la gente “tome conciencia y se quede en sus casas lo que queda de la cuarentena”. Durante la noche, después de las 20, los controles son más estrictos y empieza la detención de personas.

En los próximos días, se espera que aumenten el número de casos en la provincia. Aunque el Presidente aseguró: “el foco máximo vamos a tenerlo los primeros 15 días de mayo”.

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