Culparon a Soto de matar al amigo y herir a su pareja

Fue por mayoría. El tercer juez falló que mató bajo emoción violenta.

La tarde del 13 de noviembre de 2017, en que Víctor Soto golpeó e hirió brutalmente con un martillo a su pareja y mató a José Moscoso con una pala cuando los encontró teniendo relaciones sexuales en una chacra de Senillosa, fue debatida en juicio. La mayoría del tribunal lo declaró culpable de homicidio simple y lesiones graves, agravadas por el vínculo, mientras que un juez falló a favor de un homicidio en estado de emoción violenta, causada por la supuesta infidelidad.

Ayer los jueces Carina Álvarez, Martín Marcovesky y Andrés Repetto dieron su veredicto en el que por mayoría avalaron el pedido de la fiscalía. Uno a uno, los jueces concordaron en rechazar el homicidio preterintencional solicitado por la defensa, es decir, que tuvo intenciones de herir pero no de matar, tal como el mismo acusado quiso aclarar en juicio.

“Nunca fue mi intención matarlo y cagarme la vida. Sólo quería pelear”, había expresado Soto en referencia a Moscoso y luego aclaró: “Los encontré teniendo relaciones y ahí me saltó la chaveta”.

Sin embargo, la disidencia se presentó al momento de deliberar si el asesino cometió el hecho en un estado de emoción violenta o si se trataba de un homicidio simple como falló la mayoría.

Así, Repetto señaló que Soto cometió el homicidio bajo un estado de emoción violenta tras verse sorprendido por “la descarnada imagen de ver a su compañera desnuda en la cama con otro hombre”.

Explicó que en estos casos, el acusado “es empujado por la víctima o por un tercero a este estado de emoción extrema”, en el que es requisito que “dicho estímulo tenga entidad suficientemente significativa para justificar la conducta”.

Por su parte, entre los argumentos de la mayoría -conformada por Marcovesky y Álvarez-, se valoraron los testimonios de los psiquiatras que declararon, quienes señalaron que no surgió que Soto haya actuado bajo emoción violenta.

“Entró sin llamar a la puerta de un domicilio ajeno y se dirigió directo a la habitación”, apuntó Álvarez en referencia a que Soto sospechaba de la relación entre las víctimas y de que estaba plenamente consciente de lo que hacía, ya que “eligió distintos elementos para herir a uno y a otro en distintas partes del cuerpo”.

Víctor Soto, acusado de homicidio y lesiones graves.

3 años La pena máxima que se prevé por emoción violenta

El Código Penal Argentino establece para homicidio simple de 8 a 15 años de prisión, mientras que para homicidio en estado de emoción violenta, de 1 a 3 años. El caso lo lleva adelante la jueza Sandra Ruixo.

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Preso por violar restricción a su ex

El 16 de abril fue acusado por amenazar en reiteradas ocasiones a su ex pareja y herirla, todo agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. Tan sólo 23 días después y violando una restricción de acercamiento hacia ella, la interceptó antes de entrar a una escuela de San Martín de los Andes y la amenazó diciéndole que antes de suicidarse la iba a matar a ella y también a su hija. Tras esta situación, quedó con prisión preventiva por 45 días, medida dictaminada por el juez Jorge Criado al avalar el pedido de la fiscalía, cargo de Inés Gérez, basado en el peligro de entorpecimiento y de preservar la integridad de la víctima y su familia. Además, el magistrado ordenó que se le brinde tratamiento psicológico al violento.

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