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Efecto Trump: el Partido Laborista Británico pide que le quiten la sanción al expulsado inglés

Luego de lo que pasó con el jugador de Estados Unidos, desde el país europeo solicitan formalmente lo mismo.

La FIFA recibió en las últimas horas un pedido formal del Partido Laborista británico, canalizado a través del diputado Noah Law, que exige postergar hasta después del Mundial 2026 la suspensión que pesa sobre el defensor inglés Jarell Quansah.

El reclamo se apoya en un antecedente que encendió las alarmas en la delegación inglesa: la decisión del organismo rector del fútbol mundial de no sancionar al estadounidense Folarin Balogun, pese a haber sido expulsado .

Law sostiene que la credibilidad de la competencia está en juego si no se garantiza un criterio uniforme para todos los países.

En su carta, el parlamentario subraya que no hay argumento válido que justifique que un jugador sea favorecido con una suspensión en diferido mientras que otro, expuesto a una situación fácticamente equivalente, deba cumplir la sanción de manera inmediata.

Aunque el político admite que la roja mostrada a Quansah ante México fue acertada, insiste en que la equidad entre las selecciones exige aplicar el mismo beneficio que, según entiende, ya se otorgó a Balogun.

Cabe mencionar que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuvo influencia en el caso del delantero de su país.

“Pedí que se reconsiderara porque no pensaba que hubiera sido foul”, declaró Trump este lunes ante los periodistas. El líder estadounidense calificó de “injustas” las normas automáticas sobre las tarjetas rojas y apuntó sus críticas hacia el árbitro brasileño Raphael Claus, encargado de impartir justicia en el duelo de dieciseisavos contra Bosnia-Herzegovina. Trump tildó de “muy sospechoso” el pasado del réferi, quien expulsó al atacante de 25 años tras una revisión del VAR por haber pisado el tobillo del defensor Tarik Muharemovic.

El insólito pedido de Francia

El reclamo británico llega en un momento en el que el tablero arbitral del Mundial ya venía generando controversia.

La Federación Francesa de Fútbol, por su parte, también elevó sus propias objeciones a la FIFA, aunque en un sentido distinto: pide la anulación de la tarjeta amarilla que Michael Olise, extremo del Bayern Múnich, vio en el partido de octavos de final ante Paraguay.

El francés fue amonestado tras un forcejeo con Matías Galarza, quien cayó al césped tomándose el rostro. No obstante, las imágenes televisivas evidenciaron que el contacto se limitó a un tirón de camiseta, sin golpe en el rostro.

Para la federación gala, esa amonestación resulta desproporcionada y carece de sustento fáctico, por lo que ya presentó una solicitud formal de revisión ante la máxima autoridad del fútbol. El fondo del asunto, sin embargo, trasciende el mero episodio aislado: si Olise mantiene esa amarilla en su registro y los "Bleus" superan a Marruecos en los cuartos de final—duelo fijado para este jueves a las 17—, quedaría a un paso de perderse una eventual semifinal en caso de recibir otra amonestación. Esa perspectiva es la que ha movilizado a la dirigencia francesa a presionar por una "limpieza" de su expediente disciplinario, en un intento por evitar que una decisión arbitral cuestionada condicione el futuro del equipo en el torneo.

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