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La Mañana Cristiano Ronaldo

El llanto de Cristiano Ronaldo, que se despidió de los Mundiales

La derrota 1 a 0 de Portugal ante España puso fin al recorrido del goleador en la historia del máximo torneo del planeta.

El del lunes por la tarde, en Dallas, fue el último partido de Cristiano Ronaldo en Mundiales. El delantero de 41 años había avisado que esta edición sería la última de su carrera y el pitazo final del partido entre su Portugal y España marcó el cierre de un extenso recorrido.

Con esa derrota se cerró el capítulo mundialista de uno de los futbolistas más extraordinarios que haya dado el deporte.

El escenario parecía ideal para una despedida con brillo propio. El AT&T Stadium, coloso texano con capacidad para más de 80.000 almas, se vistió de gala para recibir a dos potencias del fútbol ibérico.

Pero el fútbol, ese deporte cruel y maravilloso, le negó a CR7 el gol que hubiera sido el broche perfecto para su historial en mundiales. La más clara —y quizás la última— oportunidad llegó en el primer tiempo: un disparo dentro del área que, en otros tiempos, habría besado la red con violencia. Esta vez, el balón fue manso, previsible, y el meta español Unai Simón, atento y seguro, lo atrapó sin mayores sobresaltos. El arco de España permaneció inexpugnable, y el sueño portugués se desvaneció.

No fue el final que los lusos imaginaban, ni el que el propio Cristiano habrá soñado en las noches de insomnio previas al torneo. Pero el fútbol, como la vida, no siempre da finales de película.

El último baile de Cristiano: un gol que no llegó y una leyenda que se va

A sus 41 —cumplidos en medio de la competencia— el astro madeirense cierra su participación mundialista con un registro que, para cualquier otro, sería legendario: seis ediciones disputadas, igualando a su eterno rival Lionel Messi y al mexicano Guillermo Ochoa como los únicos futbolistas en alcanzar esa cifra. Sin embargo, la copa que corona a los campeones del mundo nunca pudo posarse en sus manos.

Porque si de algo ha servido la carrera de Cristiano es para recordarnos que el talento, por descomunal que sea, no siempre se traduce en títulos con la selección. Portugal, con él al frente, conquistó la Eurocopa de 2016, aquella noche mágica de París en la que el destino pareció rendirse ante la fe de un equipo que creyó hasta el final. También levantó la Liga de Naciones en 2019.

Pero el Mundial, esa obsesión colectiva que paraliza a naciones enteras cada cuatro años, se le negó sistemáticamente. Ni en 2006, cuando era un prodigio de 21 años con el mundo a sus pies; ni en 2010, 2014, 2018, 2022 ni en este 2026 que ahora se cierra como un telón implacable.

Cristiano Ronaldo rompió una mala racha en el Mundial.

Cristiano Ronaldo rompió una mala racha en el Mundial.

Lo que hace grande a Ronaldo, sin embargo, trasciende los trofeos. Es la historia de un joven de Funchal que llegó a Lisboa con 12 años, con acento isleño y un sueño descomunal, y terminó convirtiéndose en el máximo goleador de la historia del fútbol.

Es la historia de cinco Balones de Oro, de cinco Champions League, de récords que parecen escritos en piedra. Pero también es la historia de un hombre que, incluso en la derrota, se negó a bajar los brazos. En Dallas, mientras sus compañeros se consumían en la impotencia, Cristiano corrió, presionó, pidió el balón, buscó el milagro con la desesperación de quien sabe que no habrá otra oportunidad.

Al final, el pitazo lo encontró con las manos en la cadera, la mirada perdida hacia el infinito. Hubo lágrimas en la imagen de un gigante que caminó lentamente hacia el túnel de vestuarios, dejando atrás un mundo que ya no volverá a ser igual.

Cristiano Ronaldo se despide de los mundiales sin la copa que tanto anheló, pero con un legado que ningún trofeo puede medir. Porque hay jugadores que ganan mundiales y hay jugadores que marcan épocas. Él es de los segundos. Y el fútbol, ese juego infinito, siempre le recordará como uno de los suyos. Con gol o sin él.

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