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El campeón de Centenario: la historia de Spörle, el neuquino de Belgrano que venció a River en la final

El lateral fue titular en la consagración del Pirata, recordó sus orígenes en el Alto Valle, habló de la pasión cordobesa, de sus hijos mellizos y del club del que fue hincha toda su vida.

Todavía le cuesta dimensionarlo, pasaron los festejos, las caravanas interminables y los abrazos, pero Adrián Spörle sigue procesando lo que consiguió junto a Belgrano. El neuquino de Centenario fue titular en la final que el Pirata le ganó a River para quedarse con el campeonato argentino y escribió una de las páginas más importantes de su carrera.

El lateral izquierdo, que hizo gran parte de su recorrido lejos de su tierra, vivió una semana que difícilmente olvide. Entre la locura de Córdoba, el cariño de la gente y la emoción de haber alcanzado la gloria, todavía intenta entender la magnitud de lo conseguido. “De a poco nos vamos dando cuenta de lo que logró el grupo, la verdad que nos cuesta. Hablábamos con los chicos, ‘Che, somos campeones del fútbol argentino’, es como medio fuerte, cuesta creerlo”, sostuvo.

La locura de Córdoba y una ciudad paralizada

Si algo sorprendió a Sporle fue la manera en que la gente de Belgrano vivió la consagración. El festejo se extendió durante horas y la ciudad se transformó en una verdadera fiesta celeste. “Fue una locura, la gente como lo vive acá es increíble. Es la primera vez que me ha tocado vivir un tipo de experiencia así, la gente acá está loca, lo vive muy pasional”, aseguró.

La caravana de los campeones recorrió Córdoba durante largas horas donde el frío se hizo presente. “Dimos la vuelta acá a toda la ciudad por la circunvalación de Córdoba. Fueron 6, 7 horas de vuelta, con mucho frío pero la gente nos esperó esas 6 horas para que lleguemos. No sé cuántos kilómetros tiene la circunvalación pero estaba llena en todos los puentes también”, mencionó.

Lo que más lo impactó fue el agradecimiento de los hinchas. “La gente lloraba, nos agradecía. Hubo mucha gente llorando, increíble. La verdad que gente grande agradeciéndonos de 60, 70 años. Diciendo ‘gracias que es la primera vez que lo veo campeón, gracias por hacernos campeón por primera vez’. Increíble”; afirmó.

“La verdad que increíble cómo la gente acá en Córdoba vive el fútbol. Me sorprendió muchísimo porque muchas veces, sobre todo yo que vengo más de Buenos Aires. Si no estás adentro acá no te das cuenta de la magnitud”, agregó.

La Mona, el festejo y una decisión familiar

Mientras gran parte del plantel siguió rumbo a Jesús María para continuar la celebración junto a la Mona, Sporle eligió otro camino. “A mí no me tocó ir, tuve que venir antes de que los chicos se fueran para esos lados. Estaba mi familia, ahora soy papá también, y mi mujer viajaba al otro día, a la madrugada. Si yo me iba para ese lado, no los iba a alcanzar a saludar. Así que me vine para saludar a la familia y a mis hijos, a mi mujer”, contó.

La explicación tiene nombre y apellido, Fausto y Valentín los gemelos que además llegaron con el titulo para papá. “Sí, venía por partida doble, Fausto y Valentín, tienen cuatro meses. El viernes de ese fin de semana que ganamos la Copa cumplieron cuatro meses nosotros felices y disfrutándolos”, contó enternecido.

El desafío más lindo: ser papá de mellizos

A la par de su carrera deportiva, Adrián atraviesa una etapa completamente nueva fuera de la cancha. “A la noche, al ser dos, se complica un poquito, pero mi suegra que nos ha dado una mano en ese sentido. Yo depende qué día, si tengo práctica de fútbol al otro día, un entrenamiento fuerte, o estoy muy cansado, me voy a dormir a otra pieza pero estoy lo más que puedo”, reconoció.

Como cualquier padre primerizo, aprendió rápido nuevas tareas.“La verdad que nos hemos adaptado re bien, ellos son re buenos, duermen bastante, así que no es tan problemático el tema ese. Cambio pañales, doy la mamadera, capaz que no lo hago como obviamente lo hace mi pareja”, contó entre risas.

Del básquet al fútbol: la invitación que cambió todo

La historia de Sporle podría haber sido muy distinta, su familia estaba vinculada al básquet y ese parecía ser el camino natural. “La verdad que en realidad mi familia era del básquet y me habían llevado, obviamente, y un día en el barrio, uno de los chicos ahí me invitó de casualidad y ahí empecé”, recordó.

Ese pequeño gesto terminó cambiando para siempre su vida.“Siempre lo he contado, empecé en Linfield, en ese momento era la liga comunitaria en Centenario. Estuve hasta los 10 años, que me ven veedores de la CAI de Comodoro Rivadavia. Ellos preparaban chicos para llevar a Buenos Aires, me fichan en ese momento, pero como era tan chico no me podían llevar a la pensión, así que estuve hasta los 13 años en Centenario”, repasó.

sporle campeon

Después llegó el paso por Patagonia, la filial neuquina de la CAI, y posteriormente Comodoro Rivadavia. “El último año estuve en Patagonia, en Neuquén, que era una filial de la CAI, me mandaron ese año previo a jugar ahí en la Lifune por primera vez. Nunca había jugado en Lifune”, sostuvo.

Pero el gran salto todavía estaba por venir, de alguna manera inconforme en el sur, habló con sus padres para dar un paso más. “Hablé con mis papás para ver cómo podíamos hacer para ir por otro lado. Estaba viendo que ahí no se me estaba dando. Contactamos al Gato Silva, muy conocido en Centenario que siempre estuvo metido en el deporte”, contó.

Aquel contacto lo acercó al Taladro, Banfield. “Mis papás me van a buscar a Comodoro y a la semana me estaba probando en Banfield, y a los tres días tuve la suerte que me dicen que sí, que me querían”, sostuvo.

El mensaje para los chicos del Valle

Después de tantos años de recorrido, Sporle sabe lo difícil que resulta para los futbolistas del interior llegar al profesionalismo. “Se recorre mucho a veces a nosotros, a los del interior y más que nada a nosotros que estamos en Neuquén, que estamos en la otra parte, muy lejos de Buenos Aires, a veces nos cuesta el doble, pero no es imposible”, aseguró.

Por eso insiste en la importancia de la perseverancia. “Si realmente uno lo cree, que puede llegar, con la perseverancia, laburo, yo siempre lo dije, obviamente si tenés condiciones, tenés que tener un montón de factores para llegar a primera y mantenerte”, afirmó.

Y también recuerda todo lo que debió resignar.“La perseverancia, el ser responsable y también sacrificar algunas cosas porque, por ejemplo, yo me perdí mucho los cumpleaños de 15, muchos momentos con mi familia, de muy chico, pero sabía que era todo lo necesario si yo quería llegar”, expresó.

Carlos Tevez, un entrenador que le dio un envión a su carrera

Antes de llegar a Belgrano, uno de los momentos más importantes de su trayectoria fue su paso por Independiente, donde fue dirigido por Carlos Tevez, actual técnico de Talleres. “Lo saludé a Carlos previo al partido. En los clásicos que lo enfrenté, me han tocado dos clásicos, porque en el anteúltimo me tocó estar lesionado, pero el anterior, en el Kempes, lo había jugado, que habíamos empatado, y lo había saludado, y ahora también lo saludé”, dijo.

El recuerdo sigue siendo especial de lo vivido en Avellaneda. “Me quedó un lindo recuerdo, yo siempre le agradecí por ese salto que me hizo pegar en mi carrera, por la confianza que me dio, la verdad que es una persona así como se lo ve, humilde. Es uno más, a pesar de ser Carlos Tevez y me quedan muy lindos recuerdos”, reconoció.

La eliminación de Talleres en semifinales terminó siendo una escala fundamental antes de la consagración. “Si hubiera sido al revés seguramente también hubiera sido bastante feo. Por suerte tocó para nuestro lado, fuimos justo ganadores, creo que jugamos bastante mejor que ellos y ese también fue el impulso, la motivación para lograr todo lo que vino después”, dijo.

Zielinski, la calma en los momentos decisivos

En una campaña donde Belgrano atravesó partidos de alta presión y una definición histórica, Adrián también destacó la figura de Ricardo Zielinski. El experimentado entrenador volvió a demostrar por qué es una referencia dentro del club cordobés y, según contó el neuquino, una de sus principales virtudes está en la tranquilidad que transmite incluso en los momentos más sensibles.

Desde afuera suele mostrar un perfil serio y medido, pero puertas adentro del vestuario la historia es diferente. Spörle reveló que el entrenador también vive las emociones con intensidad, aunque sabe perfectamente cuándo exteriorizarlas y cuándo mantener la calma para sostener al grupo. “El Ruso para mí se hace un poco el serio porque la verdad que uno que ya lo conoce. Se emociona, se emocionó antes de la final, dio la charla y se emocionó. Después, obviamente lo ves en el banco y él no se inmuta ni cuando hacemos los goles”, contó.

Esa serenidad terminó siendo una herramienta importante para un plantel que atravesó partidos de enorme exigencia durante los playoffs. Mientras la tensión aumentaba en las tribunas y dentro del campo de juego, Zielinski mantuvo la misma postura que lo caracteriza desde hace años. “También lo hace cuando el equipo capaz no está tan bien, entonces también te da esa templanza. A veces vos mirás para el banco y al tipo lo ves siempre firme no exaltado, ni siquiera para bien ni para mal. Eso también te da esa seguridad, es un tipo que tiene muchísima experiencia muchos años y mucho recorrido en el fútbol”, le reconoció.

Neuquinos en una final histórica

La final también tuvo un fuerte acento patagónico. Más allá de vestir camisetas diferentes, varios protagonistas nacidos en Neuquén estuvieron presentes en el partido que paralizó al país.

Del lado de River apareció el neuquino campeón del mundo Marcos Acuña, mientras que Spörle defendía los colores de Belgrano. Aunque la intensidad de una final no permitió demasiados encuentros, el lateral reconoció que siempre existe un sentimiento especial cuando se cruza con alguien de la zona.

La situación fue diferente con Acuña, uno de los jugadores que más preocupó a Belgrano mientras estuvo en cancha. Desde su posición de lateral, Spörle tuvo que convivir con la presencia constante del campeón del mundo y valoró el nivel que mostró durante gran parte del encuentro.

sporle vs river

“No, la verdad que no pude hablar con él, pero porque le tocó salir. Para mí, comparto, era el mejor de ellos. Siendo encima lateral, nos estaba complicando bastante por ese lado. Estaba manejando los tiempos, le toca salir y River notó bastante esa salida”, relató.

La tensión propia de una final también dejó algunas situaciones curiosas. En uno de los cruces del partido, Acuña quedó emparejado directamente con el neuquino de Belgrano. “En un momento, él me marca a mí, y se lo iba a decir, pero estaba medio caldeado el tema, entonces preferí no decirle nada”.

Otro de la zona en el futbol de primera es Ezequiel Centurión quien jugó en Independiente de Rivadavia y que regresó a river, pero con el arquero apenas hubo tiempo para un saludo protocolar. “Con Eze Centurión una vez me crucé, pero fue en el saludo, la única vez que lo crucé y no hablamos nada”, contó.

Darío Herrera y una amistad por el solo hecho de ser neuquino

Otro nombre de la provincia que apareció es el del oriundo de Andacollo, Darío Herrera. El juez internacional mantiene desde hace años una relación cordial con Spörle, producto de las raíces compartidas y de los encuentros que fueron teniendo a lo largo de sus carreras. “A Darío sí lo saludé, él sabía quién era yo. Me pidió una camiseta, y ya tiene dos. Le dije ‘yo soy de Centenario, Darío’, a ver si nos tiraba alguna ayuda o dejame alguna patadita y no me saque amarilla”, contó sobre como comenzó la relación.

Ganarle al club de sus amores

Quizás el detalle más curioso de toda la historia es que el título llegó justamente ante River, el equipo del que fue hincha desde chico.“En mi caso particular, le perdí mucho, no el cariño, pero le perdí ese fanatismo que tenía, cuando arranqué a competir con ellos en la liga”, aseguró.

Aunque reconoce que el sentimiento sigue estando, no es tanto como en otro momento. “Capaz que si veo la Libertadores y está jugando River y me siento a mirarlo, lo veo capaz como un hincha”; dijo.

Sin embargo, cuando la pelota rueda, no hay espacio para sentimentalismos.“En el torneo local que yo compito contra ellos, prefiero que River no llegue a la final porque sé que es un equipo que a medida que van avanzando, si me toca cruzarlo, son jodidísimos”, sostuvo.

Esta vez el destino lo puso frente al club de sus amores y el neuquino no dudó. Fue titular, levantó la copa y escribió una historia que comenzó hace muchos años en un barrio de Centenario, cuando un amigo lo invitó a jugar al fútbol y cambió para siempre el rumbo de su vida.

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