Tras la decisión de Messi, qué pasará con Scaloni y los referentes de la selección
A partir del comunicado del capitán, surgen muchos interrogantes sobre el proceso que comanda el entrenador.
El retiro de Lionel Messi abre una etapa completamente nueva para la Selección Argentina. El capitán dejó atrás 20 años con la camiseta albiceleste y, después de la derrota ante España en la final del Mundial 2026 y de la muerte de su padre, confirmó una decisión que ya venía madurando desde aquel partido.
Pero la salida del número 10 no será la única incógnita del próximo ciclo. Lionel Scaloni, Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y Emiliano “Dibu” Martínez también quedaron frente a una decisión importante sobre su futuro, aunque cada caso tiene características diferentes.
Scaloni, entre la continuidad y el final de un ciclo
La primera gran pregunta aparece en el banco. Scaloni construyó una de las etapas más exitosas de la historia de la Selección, con la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar y la Copa América 2024. Además, condujo a Argentina al Mundial 2026, donde terminó como subcampeón.
Sin embargo, después de la final perdida ante España, el propio entrenador quedó en el centro de las especulaciones sobre su continuidad. El interrogante no pasa solamente por los resultados: la salida de Messi obliga a pensar una Selección completamente diferente, y Scaloni deberá decidir si quiere ser quien encabece esa reconstrucción.
Continuar tendría un atractivo enorme: fue el entrenador que consiguió cambiar la historia reciente del equipo y conoce como pocos a los futbolistas que vienen detrás. Pero también podría aparecer la posibilidad de entender que, después de ocho años de trabajo y una generación que empieza a despedirse, es momento de cerrar un ciclo.
Si sigue, probablemente tendrá por delante su desafío más complejo: construir una Argentina que ya no tenga a Messi como referencia futbolística, emocional y competitiva.
El contrato de Scaloni con AFA vence en diciembre próximo.
De Paul, ¿el último gran símbolo de la Scaloneta?
El caso de Rodrigo De Paul parece diferente. El mediocampista tiene 32 años y forma parte de la columna vertebral del equipo desde el comienzo de la era Scaloni. Fue uno de los jugadores que mejor representó la identidad de aquella Selección que pasó de las dudas a convertirse en campeona del mundo.
Su vínculo con Messi también fue particularmente fuerte y, durante años, De Paul fue uno de los principales socios del capitán dentro y fuera de la cancha.
Pero sin Messi, el mediocampista deberá encontrar un nuevo lugar. Su edad le permite pensar en continuar varios años más, aunque el Mundial 2030 aparece como un horizonte lejano. Para entonces tendría 36 años.
Por eso, la gran incógnita será si De Paul quiere acompañar el proceso de renovación o si entiende que el final de la era Messi también puede marcar el cierre de su propia etapa. Su experiencia todavía puede ser valiosa para los jóvenes, pero la competencia interna seguramente aumentará.
Paredes ya estaba en duda
Leandro Paredes había puesto en duda su continuidad cuando terminó el Mundial 2026. A diferencia de De Paul, el mediocampista tiene 32 años pero su perfil podría adaptarse mejor a una Selección que necesite un futbolista capaz de asumir responsabilidades en la salida y en el manejo de los tiempos.
El mediocampista también expresó su deseo de que Messi continuara, pero dejó claro que la decisión pertenecía exclusivamente al rosarino.
Ahora, sin el 10, Paredes podría transformarse en uno de los referentes de la nueva Selección o dar un paso al costado y enfocarse en Boca.
Su experiencia, personalidad y conocimiento del ciclo Scaloni pueden resultar importantes en una etapa en la que Argentina necesitará nuevos líderes, pero si el entrenador no sigue después de diciembre, eso estará en duda.
Desde su regreso a Argentina, a mediados de 2025, ha sido blanco de reiteradas operaciones en medios para desestabilizarlo, incluso publicando noticias falsas sobre su vida personal.
Dibu Martínez, entre la experiencia y el recambio
El futuro de Emiliano Martínez también genera interrogantes. El arquero tiene 33 años y todavía cuenta con margen para continuar en el máximo nivel, pero después del Mundial 2026 también aparecieron dudas sobre qué decisión tomará respecto de la Selección.
Dibu fue fundamental en la etapa más gloriosa de la Scaloneta: sus atajadas en momentos decisivos, especialmente en las definiciones por penales, quedaron asociadas a los títulos de 2021 y 2022.
Su continuidad podría ser especialmente importante porque el arco no es una posición sencilla de reemplazar, y Argentina no tiene una obligación inmediata de cambiar de arquero simplemente por iniciar un nuevo ciclo.
La cuestión será saber si Martínez quiere formar parte de una Selección sin Messi y con una estructura diferente. Si decide continuar, su experiencia podría convertirlo en uno de los principales referentes del vestuario.
Mientras tanto, acaba de cambiar de club y es refuerzo del Chelsea de Inglaterra.
El desafío que queda después del 10
La Selección no solamente perdió a su capitán. Perdió al futbolista alrededor del cual se construyó el equipo durante casi dos décadas. Por eso, el próximo ciclo deberá encontrar nuevas sociedades, nuevos referentes y probablemente otra manera de jugar.
El recambio ya comenzó hace tiempo con futbolistas como Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Thiago Almada y otros jóvenes que deberán asumir un protagonismo mayor. El propio Messi, en su despedida, destacó la aparición de una nueva generación que merece tener oportunidades.
En ese contexto, Scaloni, De Paul, Paredes y Dibu representan cuatro interrogantes diferentes. El entrenador deberá decidir si lidera la reconstrucción; De Paul, si continúa como referente de la vieja guardia; Paredes, si acepta un rol de liderazgo mayor; y Dibu, si todavía quiere defender el arco argentino en un proyecto que tendrá como gran objetivo el Mundial 2030.
La salida de Messi, entonces, no significa necesariamente el final de la Scaloneta. Puede ser el comienzo de su segunda vida. Y la primera decisión será saber quiénes están dispuestos a quedarse para construirla.
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