Cuando se humaniza la profesión se producen cosas maravillosas. Tanto para las personas como para las instituciones donde prestan sus servicios laborales. Es el claro ejemplo de cuando la empatía deja de ser una palabra bonita y se transforma en hechos concretos que tienen el alcance de transformar vidas.
Es el caso de Julieta Rocío Altamirano, de 31 años. La joven revista actualmente con el grado de cabo en la Comisaría del Menor y la Mujer en la ciudad de Zapala. Hace unos días fue reconocida por la institución por su loable gesto de la donación de leche materna al Centro de Lactancia Materna del hospital local.
Julieta es madre de un bebé de un año y medio, por lo cual se encuentra transitando el período de lactancia. Debido a sus obligaciones laborales, en las que permanece sin la compañía de su bebé, tomó la decisión de llevar a la práctica el acto solidario de donar su leche materna y colaborar notablemente para cubrir en parte las necesidades del sector de neonatología del hospital Jorge Juan Pose.
Sobre la necesidad y la posterior emoción de efectuar la donación de leche materna, Julieta, en contó cómo se comenzó a generar el proceso del voluntariado.
“Las 12 horas de trabajo para mí eran muy duras por eso empecé a donar leche, que en realidad yo quería que me la sacarán para alivianar el dolor de pechos, pero al llegar al banco de lactancia me dieron opciones y ahí me enteré de lo importante que es donar leche, y lo hice”, relató a LMNeuquén.
Agregó que “las 12 horas o más por guardia hasta salir y llegar hasta Bajada del Agrio se me hacían eternas y no aguantaba el dolor de pecho, hasta que mi bebé pudiera tomar leche una vez que estuviera con él”.
Hoy, ya con la satisfacción de su acto solidario y su bienestar de salud, Julieta reconoció que “es lindo saber que donar leche es más importante a veces que donar sangre, ya que hay niños prematuros o madres que no cuentan con la leche materna para poder alimentar a sus bebés”.
En ese sentido reflexionó: “una enfermera me dijo que una gota de leche materna para los bebés es oro, cuando me lo dijo me puse muy feliz porque no hubiese imaginado nunca que era tan necesario”.
La joven policía nació en Cutral Co, el 21 de noviembre del 1991, pero fue criada por sus padres Mabel y Ramón en el paraje de Quili malal.
“Hace cinco años que estoy en la fuerza y hace 4 meses me vine a trabajar desde Neuquén a Zapala. Todos estos años estuve trabajando en la División Ceremonial y Protocolo y en la sección Mesa de Entradas”, contó Julieta.
Mencionó, además, que “en ese período nació mí bebé Dylan Bautista, razón por la cual empecé a pasar notas para venirme más cerca de la familia ya que se me hacía muy difícil para poder vivir con mi sueldo, a eso también para que me ayudaran con el cuidado de mí bebé”.
Entre esas peripecias vividas relató que “estoy separada del papá de mí bebé, pero él como padre está muy presente y lo estuvo todo el tiempo mientras estuve en Neuquén. Tenemos una relación muy buena a pesar de que ya no estamos juntos”.
Siguiendo su relato dijo que finalmente le dieron el pase a la Comisaría del Menor y la Mujer en la ciudad de Zapala”. Siguió diciendo que “aquí tengo alquiler, donde vivo con dos hermanos más. Por falta de niñera o mejor dicho no confío en gente para dejarlo. Es así que viajo todos los días a Bajada del Agrio a dedo. Voy desde Zapala hasta el cruce de esa localidad. Hasta ese lugar por lo general me van a buscar mis papás o me pago un vehículo. Y así lo mismo cuando vengo al servicio a Zapala”. Es así que sus padres que viven en Bajada del Agrio cuidan a su bebé mientras ella trabaja. Un verdadero sacrificio de madre por criar a su hijo.
El largo camino que atravesó Julieta para finalmente abrazar la carrera policial fue complejo y dificultoso. “Antes de entrar a la fuerza policial, me había ido a estudiar psicología a Cipolletti. Estuve un año y no me fue bien. Después probé otras carreras en Neuquén. Hasta que volví a Zapala y empecé el profesorado para maestra”.
>>Piden a las madres que imiten el ejemplo
Profesionales de la salud del hospital zapalino y precisamente del banco de lactancia valoraron sustancialmente el tremendo gesto de la cabo Julieta Altamirano. “Es importante reconocer el gesto de la mamá policía porque sirve de ejemplo para que otras mamás se animen. Así como Julieta muchas mamás pueden donar leche humana cruda para los bebés prematuros que a veces por alguna circunstancia que pasa la mamá después del parto, entonces se utiliza esa leche”, expresó Elida Noemí Ibáñez, referente del Centro de Lactancia Materna del hospital. En cuanto al procedimiento explicó que “una vez que la mamá dona, hay requisitos que tiene que cumplir y esa leche es enviada a Cutral Co donde allí es pasteurizada y luego es enviada a los distintos lugares por ejemplo a la Neo que hay dentro de Neuquén”.
“Siempre tiene que haber un servicio de neonatología donde se pueda hacer fraccionamiento que también lleva su proceso estéril” remarcó la profesional respecto de la actividad y procedimientos.
La Comisaría del Menor y la Mujer de Zapala le tributó a Julieta un reconocimiento y ponderó su compromiso con la sociedad. Al respecto, la jefa de la delegación policial, la Subcomisario Iris Adriana Antin, contó que “Julieta llegó en octubre a esta comisaría. Ella es muy predispuesta para trabajar, muy agradable como persona, humana y con mucha voluntad para ampliar sus conocimientos en lo que respecta a la función específica de nuestra Comisaría, donde diariamente trabajamos con mujeres y niños”. Respecto al acto solidario de la donación de su leche materna, Antin remarcó que “la acción que ella tuvo, respecto a la donación, más el reconocimiento policial, generó conciencia dentro y fuera de la institución, en cuanto a la importancia de llevar a cabo esta actividad”.
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