La Policía brasileña detuvo al ex prefecto y represor Gonzalo “Chispa” Sánchez, acusado de crímenes de lesa humanidad y de haber participado de los grupos de tareas de la Escuela Superior Mecánica de la Armada (ESMA). Además, represor, de 69 años fue uno de los imputados por el secuestro del escritor y periodista Rodolfo Walsh, 25 de marzo de 1977, durante la última dictadura cívico militar.
Según confirmó la Cancillería argentina en mediante un comunicado oficial, Sánchez fue detenido el 8 de mayo en la ciudad de Paraty, en el sur del estado de Río de Janeiro, por una orden del juez Luiz Fux, titular de Supremo Tribunal Federal de Brasil que tramita la extradición. La misma ya fue concedida, por lo que comenzarán las gestiones para que sea trasladado a la ciudad de Foz de Iguazú, para quedar después a disposición de la justicia argentina.
El caso está a cargo de su situación el Juzgado Federal 12, secretaría 23, subrogado actualmente por el doctor Rodolfo Canicoba Corral.
Desde la cartera que encabeza Felipe Solá aseguraron que se están desarrollando todas las acciones necesarias para que la extradición se haga efectiva a la “mayor brevedad posible”.
Además, se informó que el presidente Alberto Fernández siguió de cerca todos los pasos del proceso y el propio canciller argentino en persona supervisó las gestiones entre el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, el Ministerio de Justicia de aquel país, la embajada argentina y el consulado en Río de Janeiro.
Este será el primer caso de extradición sobre asuntos de derechos humanos del gobierno del presidente Jair Bolsonaro, quien reivindica a la dictadura militar brasileña y recientemente elogió a los ex dictadores Alfredo Stroessner, de Paraguay, y Augusto Pinochet, de Chile.
En un comunicado, la Policía Federal de Brasil informó que Sánchez participaba también de los llamados ‘vuelos de la muerte’ para lanzar al Río de la Plata y al Océano Atlántico a secuestrados detenidos desaparecidos.
“El pedido de prisión preventiva para extradición fue formulado por la representación nacional de Interpol, con base en informaciones de las Alertas Rojas incluidas allí por las autoridades argentinas”, indicó el comunicado.
De acuerdo a lo que se desprende de la causa judicial, Sánchez integró el grupo operativo que emboscó a Walsh en 25 de marzo de 1977 en el barrio de San Cristóbal, donde el autor de “Operación Masacre” cayó asesinado tras resistir con una pistola calibre 22 con la que hirió a uno de sus atacantes.
El cuerpo del escritor fue trasladado a la ESMA, lugar en el cual se presume que se lo incineró en terrenos adyacentes al Río de La Plata.
“Sánchez era uno de los tipos que más estaba en ´Capucha´, el sector de le ESMA donde alojaban a los secuestrados que recién llegábamos. Siempre estaba con otro represor muy conocido, que era Antonio Pernías, a quien le decían ´Rata´”, relató Carlos Loza, sobreviviente de ese centro clandestino de detención e integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos (AEDD), que querella en varias causas de lesa humanidad.
“Chispa” era, según los sobrevivientes, uno de los represores más jóvenes de la ESMA, y del temible Grupo de Tareas 3.3.2 de la Armada.
Testimonios de los sobrevivientes también lo ubicaban en la quinta de General Pacheco que fue una suerte de anexo del centro clandestino y donde fueron alojados varios detenidos.
El ex prefecto vestía siempre camisas a cuadros, trajes sports y lucía siempre “muy bronceado, lo que lo hacía más destacable entre el resto de los represores”.
“Le gustaba hablar y jactarse de sus actos. Le contó a un grupo de secuestrados cómo era el método de eliminación que se había ideado con los vuelos de la muerte. Antes, nos contaba que los marinos quemaban a las víctimas, y que era un método que insumía mucho tiempo”, señalo la periodista Myriam Lewin.
Antes de huir de Argentina, el ahora preso Sánchez trabajó a principios de la década del 2000 como armador en empresas pesqueras de San Antonio Oeste, en Río Negro, donde se jactaba de su paso por la ESMA y fue declarado persona no grata por el Concejo Deliberante local.
En 2011, el juzgado federal número 12, entonces a cargo del doctor Sergio Torres, pidió a Brasil la extradición de Sánchez porque debía ser indagado en las causas 14.217/03 caratulada “E.S.M.A. s/Delito de Acción Pública”, la 18.918/03 caratulada “Acosta, Jorge Eduardo y otros s/privación ilegal de la libertad, damnificado Walsh Rodolfo Jorge” y la 17534/08 caratulada “Radice Jorge Carlos y otros s/delito de acción pública, damnificada Hagelin Dagmar Ingrid”.
En 2017 el Supremo Tribunal Federal de Brasil concedió la extradición de Sánchez, por mayoría de votos, “por el delito de secuestro”. El fallo siguió el criterio de que “los delitos de secuestro tienen naturaleza permanente y, por lo tanto, no prescriben en la medida en que no sean encontradas las víctimas”.
El represor se había radicado en Brasil para trabajar en la industria naval en el litoral de Río de Janeiro, pero un nuevo pedido de captura llegó en 2019 y el Supremo Tribunal Federal autorizó la extradición hacia Argentina.
El pedido de captura reciente fue realizado el 29 de enero por el ministro Fux, del Supremo Tribunal Federal, y ahora la decisión se encuentra en manos del Gobierno de Brasil.
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