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La Mañana Plaza Huincul

Don Rafael Humberto Castro, ypefiano de ley y peronista de pura cepa

Recopilador de la historia de YPF en esa localidad. Su esposa recordada Maestra Normal Nacional perteneció a una familia educadora.

Las historias de los trabajadores de YPF son un símbolo que engalana la comarca petrolera y con énfasis, en estos días, en los que se celebra por todo el país los 100 años de su fundación. Las vidas de esas familias fueron unidas por lazos profundos de trabajo, vecindad, convivencia.

Rafael Castro nació en Plaza Huincul el 15 de noviembre de 1920. En ese entonces no había registro Civil así que fue anotado dos años más tarde.

Sus abuelos paternos fueron Exequiel Castro y Margarita Obregón, oriundos de Chile. Tenían campos y fundos en Los Ángeles, localidad del vecino país. Pertenecían a la estirpe de aquellos ganaderos que traían su ganado a pastar a Neuquén: a Varvarco, al Domuyo. Con el tiempo se radicaron en Plaza Huincul.

Don Rafael realizó la escuela primaria ahí y como no había escuela secundaria, debió trasladarse a Chos Malal pueblo en el que permaneció un año, alojado en el hogar de sus tíos. Luego fue enviado a estudiar a Buenos Aires, al reconocido Colegio Pío Nono hasta el tercer año.

Su padre había muerto dos meses antes de que él naciera y su madre cuando tenía diez años. Así es que al regresar a Plaza Huincul, se quedó a vivir con sus hermanos.

YPF

En1937 Rafael ingresó a trabajar en YPF como cadete, junto con sus hermanos, en la Cooperativa del personal. Mientras trabajaba en la por entonces empresa estatal, la gobernación neuquina ofreció becas para estudiar agronomía en la localidad bonaerense de Pilar. Rafael accedió a una vacante y, poco tiempo después, se recibió de técnico agrónomo. El título le permitió acceder a trabajos más exigentes dentro de YPF, como por ejemplo Jefe de sector en el yacimiento de Parque Nacional Mosconi en la década del ‘40.

Su familia

En Cutral Có conoció a Yolanda Soler, miembro de una antigua familia asentada en la capital neuquina, quien a la sazón ejercía como maestra en la escuela 113 junto a su hermana, la recordada Quita, también maestra. Rafael y Yolanda se casaron en esta capital a fines de la década del ‘40 y tuvieron cuatro hijos.

“Perón me transformó”

Perteneció a la joven generación de “peronistas de Perón”, amigo de don Alfredo de Martín un recordado neuquino que congregaba en su casa de diagonal Alvear a toda la cofradía justicialista.

Fue uno de los luchadores de la provincialización del territorio neuquino; recordemos que cuando se dictó la Ley para que Neuquén se organizara como provincia, don Castro participó de la comitiva encargada de poner en marcha la mencionada norma.

Cuando se produjo el derrocamiento del general Perón en 1955, Rafael fue despedido del yacimiento por ser dirigente gremial y político. Entonces tuvo que buscar un nuevo empleo: comenzó a trabajar como comerciante/ representante de firmas de distintos objetos como linternas, especieros, heladeras, sierras de carnes, entre otros bienes.

A pesar de la destitución de Perón, los seguidores de la doctrina peronista actuaban desde la clandestinidad. Tal fue así que, cuando se realizó en Buenos Aires un congreso de la militancia, don Rafael fue designado para asistir como representante neuquino.

Fue compañero militante del Dr. Quarta, de Rogelio Rodríguez, de Ariel Forestier, de Isola, de Mussatti, del Profesor Ocampos, del Ing. Alonso, de Celestino Sagaseta, entre otros.

Don Rafael recordaba –hace varios años cuando lo entrevisté- que, cuando llegaba fin de año, Sagaseta, que tenía un carrito y un caballo, compraba sidras y pan dulces y los repartía entre todos los afiliados.

“Perón me transformó con su discurso” relató Rafael, “nos hizo comprender que los trabajadores éramos dignos de una mejor vida, la esperanza del país”. Luego, más enfáticamente subrayó: “el movimiento obrero es la columna vertebral del peronismo”.

En 1958 fue reincorporado a YPF durante el gobierno de Arturo Frondizi. Pero casi dos años después lo volvieron a echar por su participación política, sólo que esta vez fue un poco más drástico: le realizaron sumario militar y estuvo preso en el Comando y luego seis meses en Covunco. A él, como a los demás simpatizantes peronistas, les aplicaron el decreto 4161, los apresaban por hablar de Perón.

Al recuperar la libertad, retomó el trabajo como comerciante y representante de firmas.

También ejerció tareas de Presidente del Movimiento Nacional Pro Recuperación Gremial y económica del Sindicato Petrolero del Estado (SUPE).

En sus recuerdos afloró el “Cura Gaucho”, Ernesto Santo, de Plaza Huincul y Cutral Có quien fue un firme defensor de los peronistas.

En 1960 vuelven a reincorporarlo a YPF, en las Comisiones Sísmicas, para dedicarse a la exploración.

Cuando se creó el Servicio de Obra Social de Neuquén, dependiente de Yacimiento de Plaza Huincul, trabajó allí.

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Abuelos paternos de don Rafael

Abuelos paternos de don Rafael

La Escuela 22 de Plaza Huincul

En su trabajo de recopilación, don Rafael escribió sobre esta escuela.

La institución, fundada en 1896, fue definida como “Templo sagrado de la enseñanza”, faro que alumbró el camino de la educación a la niñez ypefiana .

Entre sus conocidos alumnos figuran don Marcelo Berbel, uno de los autores del Himno Provincial, José Pepe D’Arbesio, entre tantos.

Su tarea como escritor e investigador

Con noventa y un años, -al momento de la entrevista- Rafael ha recopilado toda la historia de YPF y su Club Perforaciones en un libro.

Lo primero que relató son los antecedentes del Pozo 1. Para ello se sirve de las narraciones del Ingeniero Enrique Cánepa, publicadas en su libro “La vida de un Ingeniero”.

Rafael nos cuenta que los trabajos en el pozo n º 1 fueron emprendidos por el equipo Fauk, denominado “Patria”. El método de perforación fue la percusión, accionada a vapor con una torre de madera. La consecuencia de perforar a una profundidad de más de 600 metros, fue el hallazgo de petróleo en Plaza Huincul el 29 de octubre de 1918. Aunque de escaso rendimiento, se reveló de calidad superior al de Comodoro Rivadavia, razón por la que el Ministerio de Agricultura intensificó las exploraciones.

Luego del hallazgo de petróleo, se efectuó la reserva en una zona conformada por un octógono de cinco kilómetros de radio del cual el centro era el Pozo n º 1.

Anécdota, según el relato de don Juan Soufal. En agosto de 1917 se perforaba a percusión, con golpes de unos nueve centímetros, mediante barras de perforación de 30 a 45 milímetros de diámetro, con una inyección espesa, jabonosa, proveniente de arcilla. Durante la noche el equipo era alumbrado con tres faroles a kerosén.

Como la noche era muy oscura, don Cipriano Salto, operario, alumbraba las maniobras con el farol. En ese instante se produjo una explosión y un pequeño incendio que provocó que hasta el farol se apagara.

Sólo quedó una llama azul pequeña alrededor del pozo que fue apagado fácilmente con sombreros y bolsas. Con su presencia se maniobró de forma tal que se comprobó que salía gas hasta una presión de cuatro atmósferas.

Aprovechando que el gas salía entre columnas, se lo utilizó como combustible en la caldera y en la herrería del pozo.

Posteriormente, la Dirección consiguió los fondos para proseguir con la perforación, la que se logró multiplicando el personal y se comenzó a perforar en dos turnos de doce horas cada uno.

Así se pudo alcanzar la profundidad de 602 o 606 metros hasta boca de pozo, en la que se detectó el petróleo el día 29 de octubre de 1918.

Esto se obtuvo luego de dos años y ocho meses de agotadoras jornadas en un medio ambiente totalmente inhóspito, seco y ventoso.

Recordamos las palabras del Ing. Héctor M. Giordano sobre esta interesante historia: el pozo fue ubicado por el Dr. Juan Keidel aproximadamente a mitad del camino entre Neuquén y Zapala en una pequeña loma, situada a unos 1.100 metros al norte del kilómetro 1.295 de dicha vía férrea y cerca de una pequeña aguada llamada Plaza Huincul.

El equipo del Pozo n º 1:

Además del Ing. Cánepa, trabajaron los siguientes técnicos, auxiliares y operarios en su perforación: José Almendra, Santiago Antón, José Arroyo, Rosendo Artigas, Benigno Bouza, Juan Carrosino, Emilio Castelón, Jorge Dompe, Pedro Espinosa, José Garrido, Rafael garrido, Francisco Gruber, Pablo Gunter, Guillermo Helberk, Max Kessler, Carlos Mayer, Santiago Martinelli, Fernando Meineke, José Melo, Benito Pérez, Juan Miralles, Juan Pollo, José Potenzones, Cipriano Salto, Focas Sánchez, Juan Schreiber, Juan Soufal, José Sproviere y José Vigna.

Cabe destacar que don Rafael también es investigador del idioma mapuche, trabajó con Don Nicasio Antinao, reconocido conocedor del mencionado idioma.

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Dr. Jorge Castro.

Dr. Jorge Castro.

Club Deportivo

En su trabajo histórico, el recopilador da cuenta de que en 1924 el aumento de la población -debido a la explotación petrolífera- provocó en Plaza Huincul el surgimiento de asociaciones y clubes que congregan a sus habitantes. Uno de ellos fue el Club Atlético Plaza Huincul, fundado el 25 de mayo de 1920. El Circulo Social Plaza Huincul posee salón de billares, gimnasio, salón de lectura, de música, cancha de tenis con piso de portland. También en su sede se organizaban bailes sociales.

“Perfora…ciones, Mi Club”

Don Castro analiza en su recopilación los antecedentes de este club a partir del hallazgo del Pozo 1.

“El Club Deportivo Perforaciones fue creado el 9 de mayo de 1924, como fruto del tesón y esfuerzo de un número de trabajadores del sector Perforación de la Administración local de YPF.

Tuvo la siguiente Comisión Directiva: Presidente, Elías Deimundo; Vicepresidente, Miguel Garnero; Secretario, Isidoro Salcedo; Tesorero, José Desimone; tiene cuatro vocales más.

Entre los integrantes de sus equipos de fútbol militaron dos profesionales de la empresa, el Ing. Alberto Landoni y el Ing. Francisco Rapallini, que fueron administradores del yacimiento.

En 1932 estaban como Comisión Directiva: Presidente Sr. Juan Berbel (padre del poeta Marcelo Berbel); Vice presidente: Sr. Francisco Viñas; Tesorero: Sr. Jacobo Dvoracek; Secretario Ramón E. Castro; Vocal: Sr. Guillermo Hernández.”

Su hijo Jorge Castro: “Kili”

Precursor de la mastología neuquina

Jorge realizó estudios de Medicina en la UBA y se recibió en 1975. Fue Miembro de la Sociedad de Mastología Argentina.

Obtuvo Mención del Congreso de la Nación por su labor como médico e investigador.

Mientras cursaba el secundario conoció a Miriam Gozalvez -también médica-,

con quien se casó en 1975 y tuvieron cuatro hijos; varios nietos completan la familia.

Una historia neuquina relatada por su protagonista, un prodigioso testigo que jamás se amilanó por las circunstancias que le tocaron vivir. También es un homenaje a su hijo, el Dr. “Kili” Castro, que tanto hizo por la medicina mamaria a la que se dedicó toda su vida: su madre, fallecida a causa de un cáncer de mama, fue la fuerza que motivó sus estudios sobre la especialidad.

Hoy les volvemos rendir este homenaje por la labor que han cumplido en la sociedad.

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