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La Mañana Ferrocarril

Don Santiago Héctor Malaspina: maquinista del ferrocarril que unía Zapala con Capital Federal

Tesorero del Ferro Club, ubicado en un vagón de la vieja estación ferroviaria donde, con otros compañeros, atesoran viejas piezas del querido ferrocarril.

El Ferrocarril.

La importancia de este medio de transporte en la consolidación de la nueva capital fue de un valor indiscutible: llegaba el ferrocarril y también nuestra comunicación con lejanos lugares, que trajeron a los inmigrantes al trabajo del territorio.

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Además, la estación era lugar de encuentros y paseos, que reunía a la población estable de la vieja capital con aquellos que venían a pasear.

En sus inicios, el ferrocarril fue manejado por los ingleses. Lo llamativo es que cada uno de los ferroviarios que conocimos -inclusive nuestros familiares Juan y Fernando Perri-tuvieron y tienen muy buenos recuerdos de la gestión extranjera por la rectitud, “tanto en los premios como en los castigos por la labor realizada” recuerda Santiago, nuestro homenajeado de hoy.

Nació en Lanús oeste en el año 1924: sus padres eran argentinos e hijos de italianos del norte. A los dos años de Santiago a su padre, también ferroviario, lo trasladaron a Brandsen: allí Santiago realizó la escuela primaria.

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El ingreso y su carrera ferroviaria.

Santiago ingresó al ferrocarril el 23 de julio de 1946 en Bolívar, Provincia de Buenos Aires. Se recibió de maquinista el 4 de junio de 1953.

La primera vez que vino al territorio neuquino, en 1947, fueron enviados con otros compañeros por el ferrocarril por cinco meses para la cosecha de la fruta. “Nos alojamos en la primera cuadra de la calle Mitre, en la pensión de los Linares, La Mascota, al lado del bar Zelatta.” evoca.

La huelga ferroviaria del 51.

En el Neuquén de ayer todos los sujetos sociales y sus hechos se relacionan de forma permanente: tal es el caso de la huelga que se le realizó al gobierno peronista, donde se vieron involucrados actores como Sagazeta, Francisco González, entre otros. “Me echaron solo por una semana” comentó don Santiago pues “la señora Eva Duarte prometió que nadie quedaría cesante”.

En noviembre de 1953 Santiago se casó con Noemí Ethel Lalli, con la que tuvo dos hijas, que les dieron dos nietos.

En los primeros años alquiló “una casita en calle Alberdi 625, propiedad de don Antonio Álvarez. Lo llamativo es que todos esos vecinos éramos de Bolívar” rememoró cuando lo entrevistamos.

Más adelante se trasladó a nuestra calle Mendoza primera cuadra, en lo de don Contreras, luego alquiló a los Pidarello hasta que en 1957 se fue a vivir con su familia a las colonias del Ferrocarril, sobre las calles Mitre y Chubut.

A fines de 1971 se mudó a su domicilio, Rivadavia 785, terreno del Dr. Venancio Calvo, que compró a través de una de las inmobiliarias reconocida de la capital Seleme- D’Anna.

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Santiago Malaspina y compañeros en gran nevada neuquina.

Santiago Malaspina y compañeros en gran nevada neuquina.

La Fraternidad

Entre 1969 y 1979, cuando le faltaban pocos años para jubilarse, fue revisor de cuentas de esta agrupación que nucleaba a los empleados ferroviarios.

Socialista de alma, compañero de Gonzalito, de don Diego Jacob -representante de este partido en la Convención Constituyente de 1957- y del afamado médico siquiatra Dr. Chevallier, entre otros.

Fue segundo viajante, en la década del 60, de CIABASA: Compañía alimenticia Buenos Aires Sociedad Anónima: vendía, entre tantos productos, los recordados jabones Camello, y otros productos de consumo familiar.

“Los dueños de la empresa eran ingleses, y cuando las ventas habían sido productivas, nos premiaban con zapatos, valijas” recuerda don Santiago.

“Se admiraba la honradez y el orden de los ingleses “eran justos” nos dice.

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El Ferro Club Neuquén

Nació por iniciativa de un grupo de ex-ferroviarios a los que se les ocurrió la feliz idea de conservar en un vagón, asentado en la vieja estación, cuatrocientas piezas del ferrocarril (faroles, el viejo reloj de la estación, palanca de bloc de dar vía libre, de origen inglés).

El ferrocarril está en nuestros recuerdos y don Santiago terminó sus días en la paz de su hogar, rememorando aquellos viejos tiempos.

“Ojalá que el proyecto del estado provincial de ´revivir´ el viejo ferrocarril, continúe transportando carga de ilusiones y progreso para nuestra provincia”, cierra, a modo de reflexión. Lo veíamos pasar por las calles neuquinas portando en su propia historia años de luchas ferroviarias por reivindicaciones justas. Hoy lo homenajeamos por todas las vías transitadas y por su hombría de bien.

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