Según la policía, tras recibir una llamada por comportamiento lascivo en la cuadra 1300 de Ocean Drive, llegaron al lugar donde encontraron a Edwin Giraldo Cortez, de 30 años, y a Diego Berrio, de 39, realizando actos sexuales sobre un auto estacionado junto a un parque de niños. Las fuerzas de seguridad le pidieron a uno de los pasajeros que bajara su ventanilla y pudo notar que tenía su pene expuesto. Los actos sexuales estaban ocurriendo a la vista pública pues el auto no tenía ventanillas polarizadas. Al ser identificados, la policía comprobó que ambos eran curas y fueron arrestados bajo los cargos de comportamiento lascivo y exposición indecente.

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De todas formas, la noche de ese mismo martes, los dos sacerdotes quedaron en libertad bajo fianza. En ese instante, el padre Edwin Giraldo Cortez se quitó la camisa para cubrirse su rostro y evitar a los medios y empezó a correr por el estacionamiento de la cárcel TGK. Más temprano, a toda prisa y en silencio, también salió el cura Diego Berrio. Su salida ocurrió minutos después de que se anunciara que había apartado de su cargo como párroco de la misión San Juan Diego, en las afueras de Chicago.

Berrio enfrenta las acusaciones más graves ya que el reporte policial dice que fue sorprendido practicándole sexo oral dentro del vehículo a Edwin Giraldo Cortez. Este último está acusado de comportamiento lascivo y exposición indecente, porque según la policía tenía sus genitales expuestos.

En declaraciones escritas. El arzobispo de Chicago dijo: “El cardenal Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago, de inmediato ha apartado al padre Berrio del sacerdocio y le ha retirado sus facultades para servir en la Arquidiócesis de Chicago. La Arquidiócesis designará un administrador para la Misión San Juan Diego lo antes posible. Representantes de la Arquidiócesis han estado en contacto con la Arquidiócesis del Padre Cortés en Soacha, Colombia, y les ha informado de que al Padre Cortés no se le darán facultades adicionales para ejercer el sacerdocio en la Arquidiócesis de Chicago”.

Libres: Si bien fueron detenidos en el momento, luego liberaron a Berrio y a Giraldo.

Un impuesto al escote de la novia

Cristiano Bobbo, párroco de Oriago e Ca’Sabbioni, en Venecia, Italia, se cansó de los escotes exagerados de las novias y lanzó una provocadora propuesta que pretende hacer reflexionar a sus feligreses: poner una tasa a aquellas que suban al altar con un vestido demasiado llamativo o demasiado demostrativo. Será un impuesto progresivo, es decir, cobrará un euro por cada centímetro de escote más abajo de la línea de la clavícula. La idea surgió de la irritación de don Cristiano al verse obligado a celebrar bodas en las que la novia olvida, según el párroco, “la sencillez y el buen gusto”, dejándose llevar por “las deformaciones de la moda, que hoy parece imponer modelos que aman recrearse en experiencias posiblemente desviadas y desbordantes”.

Don Cristiano Bobbo expuso sus ideas en el informativo italiano La Voz de la Riviera, donde cada semana tiene un espacio para dirigirse a sus parroquianos.

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