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La Mañana

El camino de la justicia

Una condena que fue el inicio de la recuperación de los Derechos Humanos como valor de la democracia.

Se convirtió en un acto fundacional de la democracia argentina. En el primer paso que demostró que nunca más la sociedad aceptaría un golpe de Estado ni gobiernos militares. Era, al menos, el comienzo de un largo camino de justicia para castigar a los responsables de los crímenes más atroces cometidos en nuestra historia. El miércoles pasado, se cumplieron 35 años del histórico Juicio a las Juntas Militares. Ese día, en Neuquén, comenzó el séptimo juicio a represores que cometieron delitos de lesa humanidad en la región.

Aquel 9 de diciembre de 1985, el juez León Arslanián leyó la sentencia que había tomado junto a otros cinco magistrados que integraban la Cámara Federal. Los secuestros, las torturas, las desapariciones, las muertes de la última dictadura militar se convirtieron en crímenes y sus responsables fueron condenados. Cinco de los nueve integrantes de las tres juntas militares fueron condenados en este juicio que se extendió a lo largo de ocho meses.

Recuerdo aquel 9 de diciembre, frente al televisor que emitía imágenes en blanco y negro esperando impaciente que Arslanián dijera “culpables”. Más allá del dictamen lo que expresó el sentir de la sociedad argentina que quería dejar en el pasado la represión ilegal, fue el final del alegato del fiscal Julio Strassera: “Señores jueces, quiero utilizar una frase que pertenece ya a todo el pueblo argentino: Nunca más”.

Como bien lo explicó el ex fiscal Luis Moreno Ocampo, que formó parte con Strassera de la acusación a los comandantes de las Juntas en ese histórico proceso, ese alegato final reflejó que la sociedad argentina pretendía evolucionar hacia nuevas formas de convivencia.