El color de ojos es único, igual que la huella digital
El color de ojos es único en cada persona, igual que la huella digital. Se fija en el momento de la concepción y es el resultado de un "juego de azar familiar", fruto de la herencia genética que hemos recibido, pero no solo de nuestros padres, también de varios antepasados. Así, nadie en el mundo tiene el mismo color, ni siquiera entre dos hermanos con los mismos padres que tengan los ojos azules. Es imposible que estos sean idénticos. La forma en la que ese color se manifiesta en los ojos es única y no la tiene nadie más que una sola persona.
"El color del ojo humano depende de una multiplicidad de genes. Los científicos tienen una buena comprensión de un par de estos genes, que determinan los colores de ojos más comunes: cafés, azules y verdes. Pero aún están explorando cómo se desarrollan otros colores como el avellana, el azul grisáceo y otras combinaciones", explica la Academia Americana de Oftalmología (AAO).
Desde el Instituto Catalán de la Retina (ICR) echa por tierra la creencia popular de que el color de los ojos es fruto de una mezcla de los colores de los progenitores o de los abuelos. "El resultado es como un juego de suerte y azar", matiza por su parte la AAO, y ve posible que dos padres de ojos azules tengan, por ejemplo, un hijo con ojos de color café.
El color de los ojos depende de la cantidad y la distribución de un pigmento marrón llamado melanina, situado en el iris. Cuanta mayor sea la cantidad de melanina, más marrones serán los ojos; mientas que cuanta menos melanina tengan, más claros serán. La cantidad y la distribución de este pigmento es lo que hace único cada color de ojos.
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