Gastronomía en el Alto Valle: baja el consumo
La gastronomía regional comienza a sufrir una merma. En el Alto Valle se divisan cambios de hábitos en el consumo y el fantasma de las tarifas de los servicios.
El comienzo del año y la coyuntura actual del país impactan claramente en el consumo de todo tipo de bienes y servicios. En la gastronomía del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, en algunos casos ha cambiado el perfil de cliente y también los hábitos a la hora de elegir el menú o sumergirse en la carta de los restaurantes.
Si bien se nota que los sitios siguen estando bastante concurridos, los hábitos y los tipos de consumos comienzan a cambiar. Con un crecimiento intenso y sostenido de la inflación y un aumento desmedido de los productos, los dueños de restaurantes ya notaron una merma en la asistencia a sus salones.
En un tradicional restaurante neuquino de la zona del Bajo, los indicadores marcan que se consumió en las últimas semanas mucha menos cantidad de vinos finos y cerveza en general. Aunque la carta de este espacio gastronómico se destaca por su variedad de entradas, se hizo visible que la gente opta por no pedirlas o reducir la comanda y eliminar el postre. De este modo, sostienen las salidas a comer pero sólo apostando al plato principal.
Para los empresarios del rubro, el mayor flagelo es el incremento que se espera en las tarifas, sobre todo la luz. “Si bien la carne y las verduras se mantienen y el pollo ha bajado un poco. el mes pasado nos vinieron 580 mil pesos de electricidad” cuenta unos de sus propietarios en referencia a cómo los atraviesa el contexto de inflación.
La postal se repite en otros restaurantes de la zona: mesas más chicas, pedidos acotados y/o compartidos y una disminución en determinados días de la semana, que antes eran más concurridos.
Gastronomía en baja
En el restaurante María Ramona de calle Roca en Cipolletti, su dueño afirmó: “Notamos un aumento descabellado en la lista de productos durante este tiempo. Registramos aumentos entre el 200 y el 500%. Es una realidad que bajó la facturación y también el nivel de lo que la gente consume. Yo prefiero tener gente en mis locales que matarlos con los precios, aun sabiendo que durante algunos meses no tenga ganancias. Traslado un mínimo de aumento a la carta. Si hay aumentos ilógicos en algunos productos, directamente los saco de la carta”.
Por otro lado, en otro restaurante de la ciudad rionegrina que está pronto a cumplir un año, la baja en el consumo se nota: “Sí, esto es más tangible, no solo en cuanto a la demanda y la cantidad de público, sino también en la cantidad de comida y bebida que se consume en promedio. Un termómetro que utilizo son los vinos, se venden con menos frecuencia los vinos más caros", explicó Matías, el dueño de Marga.
"En algunos casos se nota un pequeño cuidado o freno a la hora de gastar, que quizás antes se veía con menos frecuencia. En el mismo orden de cosas y con respecto a los productos y las constantes subas, esto es lo más difícil, porque al estar en medio entre las materias primas y el cliente, no se pueden trasladar las subas con los mismos porcentajes. Intentamos hacerlo de una manera gradual para no impactar los bolsillos tan abruptamente. Y quizás ese si es un problema que afecta más en lo económico, que la merma en el consumo”, agregó.
En una de las tradicionales cervecerías de la ciudad de Neuquén, cercana a la costa del Río Limay, el consumo de las diferentes opciones de la carta ha mermado en un tercio en comparación a meses anteriores. Según Pablo Méndez, dueño de OWE, la frecuencia de las personas dentro del bar ha disminuido. Quienes venían dos o tres veces por semana hoy lo están haciendo una sola vez. “Con la suba de precios siempre estamos detrás del aumento de los proveedores. Ellos suben y nosotros subimos, lo cual es un garrón”, señaló. En comparación a otras temporadas, no han contratado más personal y durante algunos días están justos en el número de personas que forman el equipo.
En Cabrona, otra cervecería tradicional de Cipolletti y uno de los bares del momento, Manuel, uno de sus dueños, también notó la disminución de los números. "Luego de la gran devaluación del dólar oficial subimos los precios un 15% en toda la carta, achicando los márgenes para contener a la clientela. Haciendo la comparativa con el inicio de enero de 2023, la cantidad de cubiertos cayó un 20%. El consumo de comida descendió un 40%, la coctelería bajó un 38% y el consumo de cerveza fue para abajo en un 16%. También notamos que nuestros clientes eligen tomarse una cerveza y resignar comida o coctelería”, afirmó.
Medios de pago
A la hora de pagar, el uso de medios electrónicos (debito, mercado pago, crédito) subió del 50 al 75% ,y en el caso puntual de las operaciones con tarjetas de crédito, en la mayoría de los casos se duplicaron.
A la hora de consultar sobre medidas internas que hayan tomado en relación a la coyuntura la mayoría no ha hecho, por el momento, recortes de personal ni de horarios. Tampoco han modificado el concepto de negocio. La mayor amenaza, y esto es un denominador común, es el próximo incremento en las tarifas de servicios.
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