Guía para viajar, dormir y comer en la provincia de Salta
Salta es ruta aérea directa con Neuquén. En dos horas se puede arribar a la capital del norte y comenzar un recorrido inolvidable por una provincia fantástica.
Entre las diferentes empresas aéreas (Jet Smart, Aerolíneas) que operan desde Neuquén se puede llegar a Salta todos los días. La provincia norteña fue la más elegida del país por los turistas en la fase 4 del pre viaje. Su cultura, paisajes y gastronomía la colocan en el podio y es un destino absolutamente recomendable a tener en cuenta para conocer.
Sitios históricos, bodegas muy antiguas, pueblitos detenidos en el tiempo, paisajes que te atraviesan y un patrimonio cultural majestuoso hacen que Salta sea siempre protagonista, sumado a la bondad de su clima que la hace visitable siempre.
Lo ideal es ir con tiempo para poder meterse en cada pueblito y respirar la dinámica de los lugares en la medida que se pueda.
Si estás planeando un viaje a Salta, esta guía seguramente te pueda aportar algunos datos interesantes.Particularmente si no viajan solos, recomiendo ir un par de días, alquilar un auto y lanzarse a la aventura.
Apenas llegué a Salta fui a buscar el auto que había confirmado semanas atrás. Si bien hay varias agencias de alquiler yo recomiendo particularmente Inti Rentacar, tienen buenos precios, trato personalizado y es una agencia local, con gente de carne y hueso que te asesora. En la previa del viaje me preguntaron el recorrido y sugirieron un auto acorde, todo salió genial y en los números es inclusive más barato que una combi diaria que te lleva a lugares.
Cafayate (Distancia con Salta 192 km - Asfalto)
El primer destino desde la capital fue Cafayate, a 190 kilómetros de Salta. El trayecto es tranquilo con ruta asfaltada en su totalidad.
La localidad de Cafayate es uno de los puntos fuertes turísticos de la provincia. Su paisaje y su vino torrontés son únicos. Si bien existen diferentes hoteles, alojamientos y hosterías, a Cafayate le dediqué dos días con dos alojamientos diferentes, absolutamente recomendables.
Si algo me llamó la atención de muchas fincas y lugares son sus enormes patios, repletos de flores, fuentes y pajaritos. Ni hablar del sol que sale durante 340 de los 365 días del año. El primer sitio es la hostería “Vieja Posada” dentro del centro y casco histórico, una antigua construcción que comenzó como un centro educativo y con el paso del tiempo se transformó en La Tejeduría, un lugar que concentraba a los tejedores y artesanos del pueblo. El sitio mutó a un multiespacio conceptual donde además de contar con un puñado de hermosas habitaciones, también se puede encontrar un restaurante que se come muy bien llamado El Almacén (que tiene una gran agenda cultural) y la casa cultural Pedro Lavaque, una genial tienda de artesanías y bellos productos.
Tiene pileta y estacionamiento propio, sin lugar a dudas es una hermosa opción a la cual volvería sin dudarlo, por su tranquilidad, belleza, calidez y comodidad.
La localidad cuenta con diferentes lugares donde comer y probar platos típicos. Tamales, humitas (depende la época), empanadas típicas y quinoa en muchas preparaciones. También es conocida por su torrontés, un varietal que marca la identidad del vino de toda esa zona.
La segunda noche elegí alojarme en un hotel bellísimo de pocas habitaciones y muchos recovecos coloniales. Patios de Cafayate, una finca fundada en 1892 con los Valles Calchaquíes de fondo. Esta hostería se encuentra dentro de la ruta del vino ya que en el mismo predio funciona la genial bodega El Esteco (hagan la visita y la degustación), una de las más antiguas del país. Nada más confortable y divertido que dormir a pasitos de una bodega. El lugar es un sueño, patios y patios y patios conectados por pasillos, con fuentes, aljibes y un paisajismo fabuloso. A medida que el tiempo pasó Cafayate se fue superando. Dentro del hotel funciona un restaurante con una carta muy bien lograda, pensada a través de los productos cercanos al lugar. Esta cocina está comandada por la muy buena cocinera Virginia Marin, formada en un principio como pastelera y luego transformada en cocinera de producto que realmente conmueve. El menú fue majestuoso, de mediodía en el jardín junto a la pileta. Un vacío braseado y ahumado (ese braseado es cosa seria) y una parmesana de vegetales, además de las mejores empanadas del viaje.
Un lugar de ensueño. El desayuno y la tranquilidad son dos goles de media cancha.
En el pueblo hay estación de servicio, lugares de artesanías y se pueden comer ricas empanadas salteñas en Baco, un restaurante de esquina, siempre acompañados de una cerveza Salta Rubia helada.
No dejen de probar los vinos de Agustín Lanús en su restaurante Bad Brothers Wine Experience, una locura.
Instagram: @viejaposadacafayate @patiosdecafayate
San Carlos ( a 20 Kilómetros de Cafayate - Asfalto)
San Carlos es la localidad cabecera del departamento San Carlos en la provincia de Salta. Es un pueblo histórico de los Valles Calchaquíes y llegás en un toque desde Cafayate por la ruta 40. Es el pueblo más antiguo de Salta. La plaza es hermosa y la iglesia San Carlos es super antigua. Hermoso caminar sus callecitas y descubrir sus artesanos. Me alojé en La Vaca Tranquila, un hotel de campo rodeado de naturaleza absoluta.
Super cómodo y limpio (tiene muy pocas habitaciones) y una atención recomendable. Su desayuno es absolutamente casero y delicioso. En el predio de la finca funciona una fábrica artesanal de cervezas belgas. “Me echó la burra”, ideal para las tardecitas calurosas o para darse un paseo y hacer una visita conociendo de cerca la historia y el proceso de elaboración. La Vaca Tranquila es ideal para resetear y encontrarse con uno mismo. En verano se habilita la temporada de pileta y muy cerca hay productores de especias deliciosas como pimentón y comino. Volvería mil veces.
Instagram: @la.vacatranquila
Colomé (a 88 Kilómetros de San Carlos - Ripio)
Luego de San Carlos y en el sentido que tenía planteado el viaje, la ruta deja de ser pavimentada para transformarse en ripio.Me dirigí a Estancia Colomé. Conocía sus vinos y quería vivir la experiencia del museo James Turrel. Me pasé un día y dormí en el Hotel. Una locura, ocho habitaciones en el medio de los Valles Calchaquíes, con vista a los viñedos, restaurante impecable, y todas las comodidades que un alojamiento de este nivel podría tener. La bodega Colomé es quizás la más antigua del país (1831) en funcionamiento y la de mayor altura con sus viñedos.
Tiene 3 fincas que están repartidas en los valles Calchaquíes, y van desde los 1700 msnm, hasta los 3100 msnm (de allí surge la línea de vinos Altura Máxima), pasando por Colomé, a 2300 de altura.La experiencia es verdaderamente una locura por donde se la miré y se la viva. Arquitectónicamente es una bomba y la experiencia del museo es indescriptible, único en el mundo dedicado exclusivamente a la obra del célebre artista californiano James Turrell, donde los visitantes pueden explorar más de cinco mil metros cuadrados de espacio de exposición que están divididos en nueve cámaras.
Cada sitio rinde culto a la luz, movilizado en su mayoría por la fuente natural del exterior. Aún no lo puedo creer. Cuando salís de ahí te encontras con los viñedos y la bodega a pasitos para una buena degustación. Pocos sitios en Argentina a este nivel. Todo es de excelencia en un paisaje imposible de comprender si no lo vivís en primera persona.
Consejo: Reserven o averigüen antes, no se manden sin consultar, ya que la disponibilidad es super acotada.
Instagram: @bodegacolome
Cachi ( a 157 Kilómetros de Colomé - Ripio)
Nunca había ido a Cachi. Conocía sus vinos, sus especias y a productoras y productores locales en diferentes ferias gastronómicas a las que fui asistiendo. Es un sitio increíble, con una tranquilidad suprema y una arquitectura inquietante, sostenida y detenida en el tiempo.
Cachi tiene una comunidad de productores de pimentón, comino y diversas especias que verdaderamente es fabulosa. Me alojé en el hotel La Merced que fue construido con estilo colonial hace 16 años y es una belleza absoluta. El sitio tiene pileta y vista a los valles, además de un servicio increíble y unas habitaciones super comodas. Su restaurante tiene varios platos destacables.
Durante el día recorrí la feria de artesanos de la plaza que arranca todos los días a las 11 de la mañana y va hasta las 16 aproximadamente. También pude visitar varios puestos de productos y artesanías, además de picotear alguna que otra empanada y tomarme una rica cerveza. Durante mi estadía en Cachi visité la bodega Puna, la cual es un excelente plan por la calidad de sus vinos y su deliciosa carta gastronómica a cargo de Elvira, su cocinera, una inquietante profesional tucumana que comprende como nadie el producto de la zona. Los precios de la bodega son destacables y podes consumir un menú de pasos o simplemente zambullirte en la carta. Hermosa vista a los viñedos y fabulosos vinos.
A la tardecita puse rumbo a una casa de campo que se llama La Paya, una finca rural pegada al cerro la cruz, saliendo de Cachi. Un sitio realmente hermoso, para descansar y meditar. Una casona de 1900 con una bodeguita de producción propia y limitada y un sin fin de flores, cactus y tunas, además de una hermosa pileta y jardín. Está manejada por las hermanas Ruiz Moreno, excelentes anfitrionas que cocinan como los dioses y tienen una casita de té fantástica. Volvería sin dudarlo, fue uno de los hitos del viaje.
Instagram: @lamerceddelalto , @casadecampolapaya, @bodega.puna
Al otro día luego de un desayuno fantástico comencé mi retorno a Salta. Me preparaba para retomar el asfalto, atravesar el Parque Nacional Los Cardones y la esperada cuesta del Obispo. No hay que subestimar las distancias, lo que parece un trayecto en distancia corto en tiempo no lo es.El camino de regreso a la capital Salteña es una locura, el cambio marcado de paisajes y las rutas. Piedra, arcilla, vegetación, bosque. Obligado a frenar y sacar fotos. Inolvidable recorrido.
Salta (Desde Parque Nacional Los Cardones y Cuesta de Obispo - Asfalto y muy poco ripio)
Una vez aterrizado en Salta devolví el auto y me entregué a las bondades de la capital y su casco histórico. Cené en La Salteñeria, una casa de empanadas salteñas ricas, accesibles y con una onda muy cálida. Por la noche me alojé en un hotel colonial céntrico, con una ubicación inmejorable y una arquitectura increíble. Doce habitaciones fabulosas repartidas en dos plantas, con un parque con pileta, y un deck con barra para instalarse luego de una jornada larga de paseo. Luminoso, cálido, ideal para distenderse y entregarse a la lectura o la relajación. Todo impecable y rico, mucha onda y excelente atención. Vayan a Villa Vicuña en el centro de Salta, no se arrepentirán.
Instagram: @villavicunasalta
Te puede interesar...
Leé más
Budín económico de manzana y chocolate: receta fácil para salvar la merienda
-
TAGS
- Salta
- viajar
- El Comedor
Noticias relacionadas




















