Tarta de ricota: un clásico dulce que nunca pasa de moda
Suave, cremosa y con base crocante, esta tarta de ricota es fácil de hacer y perfecta para acompañar el mate o el café.
Hay recetas que tienen algo más que sabor. Tienen memoria. La tarta de ricota es una de esas: aparece en una mesa y automáticamente conecta con algo conocido.
Es simple, pero efectiva. Tiene ese equilibrio justo entre lo dulce y lo suave, con una textura cremosa que la vuelve inconfundible. Y, como toda receta clásica, admite versiones, pero nunca pierde su esencia.
No hace falta ser pastelero para hacerla bien. Con pocos ingredientes y un paso a paso claro, sale sin vueltas.
Ingredientes
Para la masa:
- 300 g de harina 0000
- 150 g de manteca fría
- 100 g de azúcar
- 1 huevo
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para el relleno:
- 500 g de ricota
- 150 g de azúcar
- 3 huevos
- Ralladura de limón
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 2 cucharadas de harina o almidón de maíz
Paso a paso
Preparar la masa: En un bowl grande, mezclá la harina con el azúcar. Incorporá la manteca fría en cubos y trabajá con las manos o un cornet hasta obtener un arenado. Agregá el huevo y la esencia de vainilla. Formá un bollo, envolvelo en film y dejalo descansar en la heladera por 30 minutos.
Estirar y hornear: Estirá la masa sobre una superficie enharinada y forrá un molde desmontable de 24 cm de diámetro. Pinchá la base con un tenedor y llevá al freezer por 15 minutos. Precalentá el horno a 180 °C y cociná la masa por 10 minutos.
Preparar el relleno: Mientras la masa se enfría, batí la ricota con el azúcar, los huevos, la ralladura de limón y la esencia de vainilla hasta obtener una mezcla homogénea. Incorporá la harina o almidón de maíz tamizado y mezclá bien.
Montaje y horneado final: Verté el relleno sobre la base prehorneada y llevá al horno por 40-50 minutos, o hasta que el relleno esté firme y levemente dorado. Dejá enfriar completamente antes de desmoldar.
Para que quede perfecta
La clave está en la ricota: tiene que estar bien escurrida para evitar que el relleno quede húmedo de más.
También es importante no pasarse de cocción. La textura ideal es firme pero cremosa, con ese centro suave que define a la receta.
Una historia que llegó para quedarse
La tarta de ricota forma parte del ADN de la pastelería argentina, heredada de la tradición italiana y adaptada con el tiempo a los ingredientes locales.
Con los años, se volvió un clásico de panaderías y cocinas familiares, manteniendo siempre esa identidad simple y reconfortante.
Y ahí está su fuerza: una receta que no necesita reinventarse para seguir vigente.
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