Tres recetas imperdibles con zanahoria
Desde lo clásico hasta lo innovador, tres maneras de aprovechar la versatilidad de la zanahoria en platos dulces y salados.
Si hay una hortaliza que nunca falta en la heladera argentina, esa es la zanahoria. Presente en guisos, sopas, ensaladas o tortas, es uno de los vegetales más nobles por su sabor suave, su bajo costo y su versatilidad. Su dulzor natural permite que sea tanto protagonista de recetas saladas como de preparaciones dulces. Además, aporta nutrientes clave: es rica en betacarotenos, fibra y vitaminas A, C y K.
En la cocina hogareña tiene un rol casi silencioso, pero infaltable. Muchas veces aparece como base del sofrito junto a la cebolla y el morrón, lo que en la jerga culinaria se conoce como “la santísima trinidad” de las ollas. Otras, se luce rallada en ensaladas frescas o en el clásico acompañamiento de las milanesas. Sin embargo, este vegetal naranja puede dar mucho más de sí.
A continuación, tres recetas para demostrar que la zanahoria merece un lugar central en la mesa: una opción fresca para los días cálidos, un plato caliente y reconfortante, y un postre que ya es tradición en muchas familias argentinas.
Ensalada fresca de zanahoria, manzana y semillas
Ideal para el verano o como acompañamiento liviano, esta ensalada es una explosión de color y frescura. La combinación de zanahoria rallada con manzana verde aporta un contraste entre lo dulce y lo ácido, mientras que las semillas suman textura y nutrientes.
Ingredientes (para 4 porciones)
3 zanahorias medianas ralladas finas
1 manzana verde en bastones finos
Jugo de 1 limón
3 cucharadas de semillas de girasol o de zapallo
Aceite de oliva, sal y pimienta a gusto
Desarrollo
Rallar las zanahorias y cortar la manzana en bastones finos.
Rociar la manzana con jugo de limón para que no se oxide.
Mezclar todo en un bol, agregar las semillas tostadas y aliñar con aceite de oliva, sal y pimienta.
Esta ensalada no solo es rápida de preparar, sino que también funciona como entrada fresca o como guarnición de un pescado a la plancha o un pollo al horno. La clave está en servirla al momento, para que conserve toda su crocancia.
Croquetas de zanahoria y queso
Las croquetas son sinónimo de comida casera y reconfortante. Esta versión con zanahoria rallada y queso resulta sabrosa y es una buena alternativa para que los más chicos consuman vegetales casi sin darse cuenta.
Ingredientes (para 12 croquetas)
4 zanahorias medianas ralladas
150 g de queso rallado (puede ser pategrás, gouda o mozzarella)
2 huevos
5 cucharadas de pan rallado
1 diente de ajo picado
Sal, pimienta y perejil fresco picado a gusto
Aceite para freír
Desarrollo
Colocar las zanahorias ralladas en un paño limpio y escurrir el exceso de líquido.
En un bol, mezclar la zanahoria con el queso, los huevos, el pan rallado, el ajo y los condimentos.
Formar bolitas con las manos y pasarlas por un poco más de pan rallado.
Freír en abundante aceite caliente hasta que estén doradas. Escurrir sobre papel absorbente.
Se pueden acompañar con una mayonesa de hierbas o con un dip de yogur natural y limón. También se pueden hornear para una versión más liviana. Las croquetas son perfectas como entrada, picada o incluso como plato principal con una ensalada.
Torta de zanahoria con nueces y canela
Si hay un postre que confirma la versatilidad de la zanahoria, es la torta que lleva su nombre. Con origen en la tradición anglosajona, la carrot cake conquistó hace tiempo a la repostería argentina. Su secreto está en la humedad que aporta la zanahoria rallada, que se combina a la perfección con especias y frutos secos.
Ingredientes (molde de 24 cm)
3 huevos
200 g de azúcar (puede reemplazarse por mascabo)
200 ml de aceite neutro
250 g de zanahoria rallada fina
250 g de harina leudante
1 cucharadita de canela en polvo
100 g de nueces picadas
Ralladura de 1 naranja
Desarrollo
Batir los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté espumosa.
Agregar el aceite en forma de hilo y luego la zanahoria rallada.
Incorporar la harina tamizada con la canela, las nueces y la ralladura de naranja.
Volcar la preparación en un molde enmantecado y enharinado.
Hornear a 180 °C durante 40 minutos, hasta que al pinchar con un palillo este salga limpio.
Se puede cubrir con un glaseado de queso crema, azúcar impalpable y unas gotas de limón. La torta de zanahoria es húmeda, fragante y perfecta para acompañar un mate o un café.
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