El desafío es crear trabajo decente

Jorge Triaca
Ministro de Trabajo de la Nación

El próximo 28 de abril es el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Esta temática siempre ha sido una prioridad para la Organización Internacional del Trabajo y, desde hace ya tiempo, se reconoció el derecho a un medio ambiente de trabajo seguro como un derecho humano fundamental.

Proteger el derecho de los trabajadores a un entorno de trabajo seguro y saludable es respetar la dignidad humana y la dignidad del trabajo. Es una definición esencial para cualquier política de Estado que se base en la integración social y es un aspecto central para alcanzar el desarrollo sostenible.

Es innegable que la Ley de Riesgos de Trabajo supuso un avance en la búsqueda permanente del bienestar de los trabajadores y de la construcción de un ambiente laboral seguro y saludable.
Dos décadas después de dicha sanción, el primer balance que hacemos es que el sistema de Riesgos del Trabajo ha sido muy beneficioso para los trabajadores. Hoy la cobertura del sistema alcanza a 9,6 millones de trabajadores y cerca de 1,5 millón de empleadores.

Se logró mejorar la calidad de las prestaciones médicas y dinerarias ante una contingencia. Se bajó la siniestralidad y la mortalidad en los puestos de trabajo y se avanzó en la prevención de los riesgos de accidentes y enfermedades laborales.

En definitiva, aquellas demandas sociales largamente insatisfechas en el mundo del trabajo comenzaron a tener una respuesta paulatina, pero eficaz.

El objetivo no ha sido otro que contribuir a mejorar la calidad del empleo en Argentina, progreso que debe ir de la mano del aumento de la prevención y la reducción de los riesgos de accidentes.
Desde una perspectiva actual, parecen haberse subsanado muchas de las acciones dañinas que conspiraban contra la dignidad y el bienestar de los trabajadores, siguiendo el principio básico de que la dignidad de las personas no pude evaluarse solamente desde lo económico.

En veinte años se ha progresado en muchos frentes, pero lamentablemente en los últimos tiempos se retrocedió en aspectos sustantivos.

Objetivos valiosos del sistema de riesgos del trabajo, que tenían como prioridad al trabajador en todas las acciones –y a las ART en particular–, fueron progresivamente tergiversados y hoy son subsidiarios de objetivos no enunciados y, por cierto, absolutamente dañinos para el conjunto de nuestra sociedad y de nuestra economía.

El aumento desmedido de la litigiosidad, a la cual está siendo sometido el sistema, toma de rehén al trabajador, expoliándolo, al aumentar de forma innecesaria los costos laborales. Por otro lado, expulsa a los empresarios que intentan crear trabajo. Uno de nuestros objetivos como ministerio es contribuir a bajar la litigiosidad que no es más que cumplir con el compromiso del presidente de unir a los argentinos.
Por ello debemos alentar a conservar lo positivo y ser capaces de hacer una crítica constructiva para no reiterar los errores del pasado. Día a día, trabajamos por mejorar la situación laboral de nuestros trabajadores y alentar a los empresarios a incorporar más empleados. Abordar la Seguridad Social de manera integral es la única garantía de sustentabilidad de la cobertura en materia de accidentes de trabajo. Lograremos crear un mercado laboral sustentable cuando los derechos de trabajadores y empresarios estén por encima de la inseguridad jurídica.

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