El estado de Facundo tras la golpiza es "irreversible"

Así lo establecieron tres especialistas y apuntaron al accionar policial.

POR AGUSTINA BENATTI - policiales@lmneuquen.com.ar

Por primera vez desde el 8 de marzo de 2018, Facundo Agüero volvió a estar cara a cara con los cuatro policías acusados de haberlo agredido brutalmente y que están siendo juzgados. A diferencia de esa vez, ahora el joven se encuentra en una silla de ruedas sin poder hablar ni moverse, producto de un daño neurológico que padece y que ayer fue analizado por especialistas ante el tribunal.

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“Está con una patología crónica, prácticamente irreversible. Va a requerir de ahora en adelante ayuda de terceros. Es una enfermedad secuelar con una discapacidad permanente”, explicó ayer una de las médicas perteneciente al Cuerpo Médico Forense.

Tal como se venía anticipando, la participación de los profesionales fue clave durante la tercera jornada en el juicio contra Pablo José Escudero (acusado por vejaciones y lesiones gravísimas), Lucas Medina (por vejaciones), Romualdo Mardones, (por vejaciones y lesiones leves) y Juan Alberto Rubilar (por vejaciones y lesiones gravísimas por omisión impropia).

El joven de 23 años llegó a Ciudad Judicial junto a su mamá, Adelina Rivas, pero alrededor de las 11 lo llevaron de regreso al hospital.

Los especialistas aseguraron que el cuadro de encefalopatía hipóxica-isquémica que presentaba Facundo se había producido por una compresión cervical, que frenó el acceso de oxígeno al cerebro. Esto se corresponde con el video captado por las cámaras en el hall del edificio ubicado en Periodistas Neuquinos al 100, donde además de las patadas y los golpes se puede ver que Facundo es reducido con una rodilla a la altura del cuello.

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Para los tres especialistas que declararon frente al tribunal, esa compresión fue decisiva y por ello el accionar policial es un desencadenante del actual estado de salud del joven. Además, cada uno a su tiempo refirió al examen toxicológico que dio positivo respecto de que el joven había consumido cocaína, pero no habría inferido en el resultado final.

Si bien en un primer momento se creyó que una de las causas por las que Facundo había entrado en paro cardiorrespiratorio estaba relacionada con el consumo de cocaína, uno de los médicos especializado en neurología explicó que, en este caso, primero ocurrió la falta de oxígeno al cerebro -por la presión en el cuello- y luego entró en paro.

De hecho, el testigo refirió que para él “hasta fue contraproducente” la compresión ya que al estar bajo efectos de la droga, su cuerpo necesitaba mayor irrigación de sangre.

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El foco en la víctima

Atenta a todo lo que sucedía en la sala, Adelina presenció la audiencia junto al resto de sus familiares y compañeros. Luego, la mujer explicó que su percepción hasta ahora era que el foco estaba puesto en el accionar de su hijo.

“Acá intentan hablar de cómo estaba mi hijo, pero no de la tortura que sufrió por parte de estos efectivos”, aseguró Adelina, y agregó: “Traje a mi hijo a la audiencia para que los jueces vean cómo está postrado en una silla de ruedas. Espero que se haga justicia, eso es lo único que quiero”.

El lunes, un especialista de la defensa intentará poner en escena que el cuadro fue producto de una combinación de factores. También podrán declarar los acusados, como lo hizo ayer el oficial Juan Alberto Rubilar.

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--> “Las patadas que le dieron en el suelo son un exceso”

Otro de los testigos que declaró ayer durante la jornada fue el comisario retirado Víctor Elgueta, encargado de instruir a los policías en técnicas de defensa y procedimiento. De acuerdo con lo que expresó ante las preguntas de las partes, para él hubo un exceso en el accionar de los acusados.

El hombre detalló que existe un Sistema de Entrenamiento para la Autodefensa Policial (SEPAP), donde se capacita a los agentes para distintas situaciones donde corran riesgo ellos o terceros. “Por lo general, se trata de neutralizar a la persona, llevarla al suelo y esposarla”, afirmó Elgueta al ser consultado respecto de cómo es el accionar frente a una persona que haya consumido estupefacientes.

“Acá hay sentido común, una vez que la persona esté reducida hay que dejar de aplicar fuerza. En SEPAP sugerimos no aplicar golpes de puño, pero no se descartan en situaciones de defensa”, explicó el testigo.

“Hay que golpear a veces para aflojar a una persona, pero tratando de ocasionar el menor daño posible”, sostuvo el hombre, quien minutos después detalló: “Lo que sugerimos es no pegar en zonas vitales. Patadas a la cabeza es un delito. Cuando preparamos a la gente les decimos el deber ser, el que pegó en la cabeza se hace responsable. Para mí, las patadas cuando la persona ya está en el suelo son un exceso, un abuso”.

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