El gran protector del río

Los especialistas aseguran que evita que la basura arrojada en su cauce llegue a la costa del Limay. Advierten por la falta de conciencia y cuidado de los propios vecinos de la ciudad.

Neuquén > Cruza la ciudad a través de una extensión de diez kilómetros, atraviesa cuatro barrios y desemboca en el río Limay a la altura de la calle Río Negro. Algunos años atrás, cuando aún la capital no mostraba el avance inmobiliario que hoy tiene, los vecinos pescaban en el arroyo Durán, incluso hasta en la intersección con la avenida Argentina. Tiempo atrás, hasta los vecinos del centro lo utilizaban para refrescarse.
Con el avance de la urbanización, el arroyo se fue escondiendo entre las viviendas y, al mismo tiempo, comenzó a sufrir el descuido de muchos vecinos que empezaron a usarlo como un depósito de basura.
“Los chicos se metían en las chacras y se bañaban en verano. Ahora esto no se puede porque se construyeron viviendas y son espacios privados”, recordó María Mabel Prieto, presidenta de la comisión vecinal de Villa María.
Según los especialistas, es el principal colector pluvial que tiene la ciudad y, además, aquel que frena toda la basura que podría llegar al río si el Durán no existiera. “La ciudad sin el arroyo no sería lo mismo. Estaría toda la margen del río contaminada”, dijo Luis Mingolo, ingeniero asesor del municipio.“
El mayor beneficio que trae el arroyo para la ciudad es que es el protector de la costa porque todo el agua que viene es de lluvia y todo lo que tira la gente se para ahí. Los desagües pluviales que tiene la capital llegan al Durán. Si no existiese, todo pasaría directamente. El arroyo controla las aguas que pueden contaminar la costa, sino el Paseo de la Costa sería toda una mugre”, detalló Mingolo.

Basura
Comienza en el barrio Valentina Sur, sigue en Don Bosco II, luego pasa por el barrio Limay y termina en Villa María, en la zona del club Biguá. En toda su extensión el arroyo es parte del paisaje, en algunos puntos se convierte en basurero, en otros más alejados de la urbanización se esconde entre los árboles, en otros forma parte de espacios verdes usados a diario por los vecinos y en algunos hasta se convierte en un punto de obstrucción del paso peatonal.
“La gran contra del arroyo somos nosotros los seres humanos. Somos el principal enemigo”, dijo el secretario de Obras Públicas, Guillermo Monzani. En cada operativo de limpieza que se hace semanalmente se sacan "toneladas de mugre". Pablo Ibargoyen, subsecretario de mantenimiento vial, contó que los puntos más conflictivos en lo que se refiere a acumulación son Río Negro y Cabildo, Olascoaga y Duran, Legizamón y Duran, la zona de Los Polvorines y la confluencia del Saavedra con Duran.
“Encontramos de todo, desde botellas y residuos chicos hasta termotanques, calefones, colchones, sillas, calefactores, troncos, escombros”, describió el funcionario. Aclaró que todo lo que se saca es basura domiciliaria.
A pesar de la basura, el canal mantiene su fauna ya que desde nutrias, garzas y hasta patos se suelen ver a diario. “Hay que seguir insistiendo en el tema de conciencia, en que es un lugar aprovechable y que es un lugar lindo donde está la fauna y flora autóctona que hay que conservarla. Hay que tomar conciencia de no contaminar”, comentó Monzani.
La basura es lo que más preocupa. Desde la vecinal de Don Bosco II, el presidente José Luis Lagos dijo que lo que más preocupa es la costumbre de los vecinos de tirar los residuos en el lugar. “Es una cuestión cultual, nosotros de la vecinal trabajamos mucho para que se tome conciencia pero hay lugares donde se tira basura igual”, dijo. Recordó que hace muchos años no sólo se bañaban los vecinos sino también pescaban. “Ahora ni peces hay y yo tampoco me animaría a bañarme”, aseguró Lagos, quien vivió su infancia a pocos metros del curso de agua.
 
Pasos
En algunos sectores, el curso de agua que atraviesa la ciudad se convierte en un obstáculo para el paso de las personas y los vehículos. Con el paso del tiempo, estos escollos se fueron corrigiendo como pasó en calle La Pampa y como se solucionó hace pocos años en la calle Bejarano, donde todavía se usaba un puente que había construido un viejo poblador.
Hoy el Durán no es un obstáculo para el paso, aunque desde el Municipio reconocieron que es fundamental abrir la calle Ignacio Rivas. “Por Ignacio Rivas estamos viendo un proyecto ejecutivo para realizar un puente para darle continuidad a la calle. Durante el verano lograríamos un gran descongestionamiento”, comentó Monzani. “Hoy en veranos quedamos presos de la calle Gatica por todos los que van al balneario y también por los que van a la Isla Verde que tiene ingreso por Ignacio Rivas”, comentó Lagos.
Monzani dijo que faltaría también ejecutar la segunda parte del sifón del río Limay donde pasa del club Biguá a la Isla 132 para que ante fuertes lluvias no haya necesidad de tirar  al río el agua que desborda y contaminar el balneario municipal.

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