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La Mañana

El nacimiento de la economía social

En los orígenes del movimiento cooperativista Owen no sólo plasmó una teoría, sino que la llevó a la práctica. Las primeras reformas en la organización del trabajo en la fábrica. La fundación de New Harmony en Estados Unidos y su influencia en la cultura de ese país. El regreso a Inglaterra y el desarrollo del movimiento cooperativista.

Por Humberto Zambon

Robert Owen (1771-1858) estaba convencido de que las formas de conducta y la escala de va­lores de los individuos dependen de las condiciones que lo rodean; escribió que “el carácter del hombre es un producto del cual él no es más que la materia prima”. Para Owen todos los hombres tienen los mismos derechos y todos son capaces de bondad; si así no lo parece es por los horrores del sistema industrial, que dio origen a los barrios miserables, al hacinamiento y al escape en el alcohol. Dio gran importancia a la educa­ción como forma de cambiar el carácter de los hombres y de la sociedad y en base a ella proclamó la posibilidad de crear un “verdadero sistema racional de sociedad para la especie humana”.

Rompiendo pronósticos
Su primer trabajo fue en una fábrica de textiles de algodón. Hizo una carrera meteórica en el campo empresario, llegando rápidamente a administrador de la fábrica; algunos creen que el haberse casado con la hija del dueño tuvo incidencia en su rápido ascenso. Pero a lo que nosotros nos importa no es eso, sino las profundas reformas que incorporó en la industria: redujo la jornada de 11 horas y 45 minutos a 10 horas y cambió las condiciones de trabajo y de higiene. Contra los pronósticos de los otros patrones de su pronta quiebra, la fábrica aumentó su productividad y se volvió próspera. De esta experiencia viene su fama de reformador social y su prédica por el reconocimiento del “derecho al trabajo” y por la participación de los obreros en la dirección de las empresas, por la prohibición del trabajo de menores de diez años y por la reglamentación de la jornada labo­ral.

Teoría cooperativista
A raíz de las guerras napoleónicas, Inglaterra sufrió una profunda crisis económica, con cierre de fábricas y altos niveles de desocupación. Para paliar sus consecuencias propuso la creación de “aldeas de cooperación”, or­ganizaciones colectivas que procuraban obtener los medios de subsistencia de los propios trabajadores; de ahí derivó la idea de que los trabajadores podrían eman­ciparse del sistema de ganancias y vivir en base a la cooperación mutua. Es el inicio de la teoría cooperativista. En esta época (alrededor de 1817) organizó giras y conferencias tratando de convencer a ricos y al gobierno de apoyar su plan de reformas. De esta época son sus escritos, que pueden considerarse de anticipa­ción: “el nuevo poder científico hará que pronto el trabajo humano sea de poca utilidad para crear riqueza” y “la riqueza puede crearse en tal cantidad que satis­faga el deseo de todos”.

New Harmony
Especialmente invitado viajó a Estados Unidos (1824-1829), donde fundó, en Indiana, una colonia denominada “Nueva Armonía”, con cuyo ejemplo pre­tendía regenerar a la humanidad; era una organización agrícola e industrial co­lectiva, con una vida en común, que hace recordar a la organización de los kibutz que se instalarían en Israel en el siglo XX.
Al proyecto se unieron 35 hombres y mujeres, fundamentalmente intelectuales y algunas jóvenes instruidas, como la escritora Frances Wright, que era una decidida luchadora contra la esclavitud y por la emancipación femenina; defendía el racionalismo contra toda religión, rechazaba el matrimonio y cualquier tipo de discriminación racial. Los dos primeros años fueron muy difíciles porque se trataba de intelectuales con muy buenas intenciones y disposición, pero poco acostumbrados al trabajo físico, donde se discutía hasta el cansancio la organización, la forma de gobierno, la educación y los principios teóricos de la experiencia. Finalmente Owen volvió a Inglaterra en 1829 y Nueva Armonía quedó a cargo su hijo, Roberto Dale, y de Francis Wright.
Entre 1829 y 1875 Nueva Armonía se convirtió en uno de los más importantes centros culturales de los Estados Unidos. Allí funcionó el primer jardín de infantes, la primera escuela técnica, la primera biblioteca y la primera escuela pública de todo Estados Unidos. Allí Josiah Warren inventó la prensa rotativa, que es la base del periodismo moderno, se instaló el primer laboratorio geológico (David Owen es considerado el primer geólogo de Estados Unidos) y se descubrieron gran cantidad de fósiles. Uno de sus fundadores fue Thomas Say, que es considerado también el fundador de la entomología norteamericana, editó en Nueva Armonía sus monumentales obras (en total 10 volúmenes) y falleció en la colonia en 1834. En esos años, científicos de todo el mundo viajaban hasta la colonia para conocer la labor científica y cultural.
“Utopismo experimental”
Según Pablo Capanna (Los utopistas experimentales, suplemento Futuro, Página/12, 7-6-03) “… parte del conocimiento del cual iban a nutrirse las universidades y la naciente economía norteamericana no provino de los laboratorios industriales ni de las grandes Fundaciones, que otros inventaron para evadir creativamente los impuestos. Fue acumulado desinteresadamente por gente utópica, que había sido capaz de afrontar las dificultades con espíritu cooperativo”.
Vuelto a Inglaterra en 1829, Owen encontró un gran cambio institucional como conse­cuencia de la abolición (ocurrida cinco años antes) de la ley que prohibía la or­ganización de sindicatos obreros. Estos habían crecido en cantidad y poder, al igual que las organizaciones cooperativas de consumo, ambos movimientos muy influidos por las ideas de él y de sus discípulos; por ambos movimientos fue aceptado como uno de los dirigentes naturales. En 1831 se organizó un congreso de cooperativas donde Owen propuso la crea­ción del “billete de trabajo” que unía en una especie de bolsa compensadora a las cooperativas de trabajo y de consumo.
En 1833 proyectó crear una “Unión General de Trabajadores” para la introducción de un nuevo orden social cooperativo. El propio Owen presentó un plan para lo­grar una unión moral de las clases productoras “mediante el cual se implementa­ría el nuevo orden social de un solo golpe y mediante una concertada negativa, pacífica, de continuar la producción bajo el sistema capitalista”
Posteriormente participó en la lucha por la reducción de la jornada de trabajo y apoyó al movimiento cartista en procura de la extensión del derecho al voto.
Su movimiento, ante la imposibilidad de constituir el “Gran Sindicato Nacional” tomó el nombre de “Unión Nacional de Clases Industriales” y más tarde el de “Sociedad Racional”, cambiando en 1841 por el de socialismo.

Legado
La fe y el optimismo lo acompañaron siempre. En “El Libro del Nuevo Mundo Moral” termina expresando que “...no descansarán hasta que la ignorancia, la falsedad, la superstición, la culpa y la miseria sean eliminados de la raza hu­mana, y la paz, la caridad, la razón, la verdad, la justicia, el amor y la felicidad reinen triunfantes y para siempre en toda la familia humana, en todos los lugares donde exista el hombre”.
Su principal y más perdurable aporte es el impulso dado al movimiento coope­rativista, que ha seguido los principios solidarios estableci­dos en Rochdale por sus discípulos: un socio, un voto, con independencia del aporte; reconocimiento como retribución al capital sólo de un interés fijo; dis­tribución de los excedentes en función de los aportes de trabajo o del total con­sumido; apoyo y cooperación entre las cooperativas; difusión de las ideas solida­rias; participación activa en la educación social, etc. El cooperativismo, entendido como escuela de formación solidaria y ejemplo de formas alternativas de organizar la producción, comercialización y financiación, es, posiblemente, el mayor legado de Owen.