A partir de la crisis económica y los vaivenes en el tipo de cambio, la compra de insumos importados puso en jaque a muchos emprendedores argentinos. Así, muchos responsables de los restaurantes de sushi decidieron modificar las recetas de sus productos y remplazar el salmón por trucha y otra pesca nacional, lo que abre nuevas oportunidades para los productores acuícolas neuquinos.
Facundo López Raggi, ministro de Producción e Industria de la provincia, explicó que para la elaboración de sushi se utilizan las truchas asalmonadas, que son aquellas que pesan entre 2,5 y 3 kilos, y que sólo producen las empresas más grandes de Neuquén. Aclaró que su producción se comercializa en el mercado externo, con prioridad en las plazas de Estados Unidos y Japón, y que no está previsto que queden excedentes para volcar al consumo interno.
A partir de la suba de casi el 100% del salmón importado desde Chile, las cámaras que agrupan a los restaurantes de sushi se contactaron con las empresas neuquinas con la intención de comprar trucha asalmonada. El ministro aclaró que, sin embargo, la posibilidad de destinar parte de su producción a los restaurantes argentinos será decisión de cada empresario, ya que está previsto que ellos puedan colocar la totalidad de su producción en el mercado externo.
"Desde el Ministerio de Producción vamos a seguir el tema muy de cerca, para evitar que modifique el mercado interno o que complique a los pequeños productores", aseguró López Raggi, en diálogo con LMNeuquén. No obstante, la demanda para elaboración de sushi no parece, a priori, un elemento desestabilizante para los acuícolas más chicos, que producen truchas de plato, de menor peso, y que se destinan a los restaurantes que sirven pesca pero no sushi.
El funcionario explicó que las truchas más pequeñas tienen un tiempo de producción de unos seis meses, mientras que producir las truchas asalmonadas requiere de entre 22 y 24 meses, para llegar a los 3 kilos que exigen para la elaboración de sushi. "Por el tiempo y la cantidad de alimento, las capacidades financieras son una limitante para los productores más chicos, pero desde el gobierno de la provincia estamos trabajando para generar líneas de financiamiento a corto plazo para que puedan reconvertir su modelo de negocio si así lo desean", sostuvo.
De esta manera, es posible que el viraje de la elaboración de sushi del salmón a la trucha motive a algunos productores a invertir para virar ellos también hacia la producción de truchas asalmonadas, que tienen inserción fuera del país y, ahora, también en el mercado interno. Sin embargo, López Raggi advirtió que las decisiones de los restaurantes, motivadas por el tipo de cambio, son volátiles y pueden revertirse.
Aunque la trucha fue incorporada como una estrategia para combatir los altos precios de los insumos importados, su inserción en las cartas de los restaurantes también permite que este producto patagónico se gane su lugar en el paladar de los consumidores. "La trucha que producimos es de excelente calidad y puede competir de igual a igual con el salmón", afirmó el ministro.
De este modo, su desembarco en los rolls de sushi podría incrementar la demanda para hacer de la trucha un sabor regular en la comida gourmet de otras provincias.
Por otra parte, la devaluación de la moneda también genera mejores perspectivas para los productores neuquinos que colocan su trucha asalmonada en el exterior, que ahora cuentan con ventajas competitivas con respecto a otros proveedores. No obstante, López Raggi advirtió "eso lo hace inestable, porque con la turbulencia que tenemos no sabemos cómo va a terminar cerrando el tipo de cambio".
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