Tras la derrota, Boca está a 11 puntos del líder de la Zona 2, Lanús, y a siete de su escolta Huracán, con la posibilidad de que hoy sean nueve unidades si hay un ganador entre los terceros, Estudiantes de La Plata y Atlético Tucumán.
Lo del Tigre de Pedro Troglio, por contrapartida, fue orden, confianza y búsqueda, aprovechando esencialmente las bandas y los pertinentes pelotazos cruzados que tanto complicaban a la defensa visitante, sobre todo porque los laterales no cerraban detrás de los centrales.
Así, en el mes y 10 días que lleva en Boca, el Mellizo no logra ganar de visitante y ahora sólo piensa en el miércoles en Avellaneda, cuando a partir de las 19:30 juegue un partido clave por la Copa frente a Racing, mientras que el sábado, a las 17:45, recibirá a Aldosivi por la fecha 11 del torneo local.
"Feliz. Fue un buen partido. Hemos sufrido poco los ataques de Boca. Fuimos justos ganadores". Pedro Troglio. El DT de Tigre se mostró satisfecho con sus jugadores.
Triunfo justo
El conjunto de Troglio fue más de principio a fin, generando las mejores acciones de peligro cerca de la valla defendida por Agustín Orión durante el primer tiempo desde los sensibles pies de Lucas Menossi. Y lo repitió en el segundo periodo, aprovechando la ineficacia ofensiva de su rival, al punto que Barros Schelotto necesitó hacer ingresar a Carlos Tevez, que había sido reservado al banco de suplentes por primera vez desde que volvió al club.
Es que el Matador fue superior en dos lugares clave de la cancha, las áreas, ya que el mediocampo decidió utilizarlo solamente como un lugar de tránsito rápido, lo que le permitió también sorprender a su rival en el retroceso. Y así, por lo expuesto, fue que llegaron los goles del anfitrión, luego de dos centros cruzados desde la derecha y la izquierda que desnudaron las fragilidades de los marcadores laterales boquenses.
El primero en fallar fue Nahuel Molina, que no supo cerrar un centro llegado desde la derecha y a sus espaldas entró Lucas Janson para cabecear al gol cuando transcurrían 19 minutos del segundo tiempo.
Y apenas tres minutos después fue Jonathan Silva el responsable de la segunda conquista de los dueños de casa, aunque lo suyo fue mucho más grosero: quiso despejar un centro desde la izquierda con su pierna menos hábil, la derecha, y terminó clavando el balón en el ángulo superior izquierdo del arco defendido por Orión.
En definitiva, fue una noche de diez para los de Victoria, que además llegaron a esa cantidad de puntos en el torneo y celebraron haberle ganado a uno de los equipos más grandes del fútbol argentino, a una semana de haber rescatado un empate en Avellaneda en lo que significó el debut de Troglio al frente de Tigre. Para Boca, fue la noche que lo despidió del torneo y de la chance del bicampeonato.
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