Encuentro
Neuquén.- A dos meses de su estreno, Gilda, no me arrepiento de este amor sigue emocionando y llevando al público a las salas. El domingo, además de seguir cortando tickets en el marco de la Fiesta del Cine, la biopic de la mítica cantante tropical protagonizada por Natalia Oreiro convocó a mil personas en las dos funciones especiales que tuvo en el Cine Teatro Español con la presencia de su directora, Lorena Muñoz, quien recibió el cálido aplauso de los espectadores y contestó sus preguntas.
Acompañada por Hilda López, coordinadora del Español, y de Marcelo Landro, encargado de las actividades especiales del INCAA, la realizadora hizo una defensa del cine nacional y celebró la gran convocatoria que tuvo el evento. “Es muy lindo encontrar películas nacionales donde uno se reconoce, porque habla de nosotros. Con las cadenas norteamericanas, el mismo film que ellos producen es el que se termina viendo. Queda todo en un mismo circuito y es lindo cuando pasa ese tipo de milagros”. “Esta sala es realmente un milagro”, remarcó apelando a la mística que gira en torno a la ídola popular.
Muñoz contó que pasó noches enteras pensando en la responsabilidad que significaba retratar la vida de Myriam Alejandra Bianchi. “Para mí, era esencial que el hijo estuviera en paz con la historia”, destacó. Sobre cómo logró convencerlo de que le permitiera contar la vida de su madre, remarcó que fue clave la intervención de la pareja del joven, que en ese momento tenía 24 años. Ya se había convertido en padre y había vuelto al hogar de su infancia, después de un largo tiempo, para vivir junto a su familia. “La mujer me decía ‘vos viniste a buscar al nene de ocho años acá. El resto de los productores se quedaron viendo el negocio y vos te involucraste físicamente’. La traba no fue económica, sino emocional”, reflexionó.
1000 personas asistieron a las dos funciones que se realizaron el domingo en el Cine Español.
Polémica, realidad y ficción
La directora contó que no utilizaron material de archivo para evitar los golpes bajos, incluso sostuvo que, como Gilda era una “gran predicadora de la esperanza hacia el pueblo”, el mejor homenaje que le podían hacer era cerrar la película con “No es mi despedida”, un tema que la cantante grabó a capela en un cassette TDK días antes de su partida y que nunca llegó a tocar en público. La canción luego fue digitalizada y se incluyó en un disco póstumo.
Explicó a su vez que, como quería recrear el proceso de composición de Gilda, prefirió no incluir su repertorio original. “Esos momento tenían que ser reales. Además, en todas las películas biográficas de cantantes, los que cantan son los actores”. “La voz tiene derechos fonográficos que son millonarios. Había que arreglar con los manager, con todo lo que eso implica”, añadió dando paso a la pregunta sobre el enojo de José “Cholo” Olaya, uno de los representantes de Gilda que se hizo eco del Tigre, rol interpretado por Roly Serrano. “El personaje que aparece no es exactamente real porque yo no conocí la mafia de la cumbia. Puedo intuir y hacer una ficción de eso”, argumentó Muñoz, al tiempo que agregó que en todo caso, si inicia acciones legales, se verán en la Justicia.
Sobre las declaraciones de Toti Giménez, quien declaró que no vio en la pantalla a su socia musical, expresó: “Él conoció perfectamente. Me parece lógico que, después de lo que padeció, se coloque en ese lugar. Tiene todo el derecho”.
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