Bahía blanca.- José Hernández es pastor evangelista y pasó un muy feo momento: ladrones le patearon la puerta (rompieron el marco y parte de la pared) y entraron a su casa. Además de robarle un equipo de música que el dueño usa en su templo (y que cuesta unos 20 mil pesos), un teléfono celular, una garrafa y 4000 pesos en efectivo, ¡se sentaron a la mesa y le comieron el plato de tallarines que el pastor tenía preparado como almuerzo!
“Tengo un pasado tan oscuro como mi piel. Estuve mucho en la cárcel y no aprendí nada. Pero hice un pacto con Dios. Hoy ya no me interesa lo material, estoy para ayudar a la gente”, dijo.
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