Adabel Guerrero contó cómo hizo para sobrevivir al alcoholismo de su mamá
La bailarina se animó a contar su dura historia de vida en la mesaza de Almorzando con Juana.
La bailarina Adabel Guerrero se quebró al compartir su dura historia de vida y de superación en la mesaza de Almorzando con Juana. “Fue mi elección hacer las cosas bien”, aseguró al hablar sobre las dificultades que pasó en su infancia y adolescencia en un contexto familiar de mucha vulnerabilidad.
“Les juro que tengo palpitaciones y taquicardia porque no quería abrir la boca, pero me parece que vale la pena”, comenzó diciendo en el programa que conduce Juana Viale. Y reveló: “Mi historia es prácticamente esa. En mi casa mi mamá era alcohólica, murió cuando yo tenía 17 años, y mi hermano, desde los 14 que se fue de casa, decidió salir a robar, drogarse, y estuvo en institutos de menores”.
Si bien señaló que nunca había querido hablar del tema, expresó que necesitaba contarlo porque consideraba que su historia podía servirles a otras personas. “Yo fui a visitar a mi hermano a un instituto de menores, lo he ido a visitar a centros de rehabilitación, como Open Door, lo he ido a visitar a la cárcel infinidad de veces, entonces hablo de un lugar de experiencia, no de haberlo estudiado, lo viví en carne propia”, remarcó.
La bailarina señaló que su mamá fue alcohólica toda su vida, por lo que ella y su hermano se criaron en el mismo contexto de vulnerabilidad, pero eligieron distintos caminos.
“Nosotros anduvimos de casa en casa porque mucho tiempo vivía internada en institutos psiquiátricos. Mi hermano eligió un camino. Hoy no sé de su vida porque desde que tuve una hija dije que cerraba la puerta de mi vida pasada. A mi papá también le cerré la puerta. Creo que uno decide con lo que tiene lo que va a hacer y es un paso a paso”, reflexionó.
Adabel Guerrero contó cómo hizo para salir adelante
Adabel Guerrero, quien supo destacarse en las competencias del Bailando por un Sueño reveló que ella se aferró a la danza para salir adelante y olvidarse un poco de su situación familiar.
“Me enfoqué en ser bailarina, más allá de las tormentas que hubo alrededor. Encontré un lugar de contención en la educación, en la escuela de danzas de La Plata. Yo iba todo el día. La secundaria la di libre porque la danza era mi vida y ahí me contuvieron, me educaron. Yo volvía a casa y me encontraba con un panorama que no estaba bueno”, recordó.
Además, resaltó: “Mi mamá murió cuando yo era menor de edad y mi papá estaba en Estados Unidos, mi hermano en la calle y me la arreglé sola desde los 17. Vivía en la casa que había fallecido mi mamá y para tener un dinero alquilé la parte de adelante a un ferretero que puso un local”. “Fue mi elección hacer las cosas bien y mis valores. No sé si alguien me impuso los valores, lo decidí. Yo no quería nada de lo que vi en mi mamá, mi hermano y mi papá. Hice todo lo posible y me aferré a mi propósito de ser bailarina”, concluyó.
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