Está acusado de femicidio y pide prisión domiciliaria

La familia dice que no recibe atención médica y que corre riesgo su vida.

Tomás Gómez
gomezt@lmneuquen.com.ar


NEUQUÉN
Javier Segundo Méndez está acusado de prender fuego y matar a su pareja, Gladys Hernández, en lo que fue el quinto femicidio registrado en Neuquén durante 2015. En el hecho, el hombre se quemó el 36% de su cuerpo y su familia reclama que le fijen prisión domiciliaria para poder contar con la atención médica necesaria, que no recibe en la U11, donde está preso desde el 11 de diciembre del año pasado.
Aunque reconocen el hecho, Juana e Irene, la mamá y la hermana de Méndez, saben que la vida de su hijo está en riesgo si continúa en la U11 sin la debida atención médica. "Tiene injertos en todo el cuerpo y desde que está preso el cirujano que lo operó no volvió a verlo. Las heridas le supuran y necesita urgente comenzar con kinesiología", aseguró Irene.
Las condiciones de salubridad dentro de la U11 no son las mejores para que las graves heridas provocadas por las quemaduras puedan cicatrizar como es debido, por lo que Juana reclama la posibilidad de que esté detenido en su casa y desde allí "poder llevarlo al hospital para recibir las curaciones que necesita y evitar infecciones".
"Mi hijo estuvo dos meses con morfina, entrando al quirófano cada 48 horas para curaciones y luego le pusieron injertos en la espalda, las manos, las piernas y los genitales. Una vez que terminaron las operaciones, lo llevaron directamente a la U11, donde un compañero de celda se encarga de cuidarlo. Las dos veces que fue llevado al hospital, el médico no lo atendió", relató Juana.
Ante la gravedad del cuadro de salud del acusado de femicidio, la defensora oficial Belén Rodríguez pidió que los médicos forenses analicen la historia clínica y el estado del detenido.
"La intención es solicitar una modificación de la prisión preventiva fijada y que Méndez pueda estar detenido en el domicilio de su madre", explicó Rodríguez.
La defensora también cuestionó la prisión preventiva: "La fiscal Soledad Rangone solicitó dos meses de preventiva siendo que no había riesgo de fuga porque él no podía moverse por sus propios medios y tampoco intentó intervenir en la investigación de la causa".

Gladys agonizó dos meses y murió
Gladys Hernández (49) fue la quinta mujer muerta a manos de su pareja en Neuquén durante 2015. Murió luego de dos meses de agonía tras haber sido prendida fuego por su pareja, durante la madrugada del 27 de agosto. El hombre, Javier Segundo Méndez (37), ingresó por una ventana a la vivienda del barrio Vista Hermosa de Centenario mientras ella dormía con algunos de sus 10 hijos.
Llevaba un bidón de nafta, la roció sobre la cama y luego prendió un encendedor.
La mujer fue internada de urgencia y el 7 de noviembre murió. Su pareja también resultó con heridas graves y estuvo hospitalizado hasta el 11 de diciembre, que recibió el alta. Lo detuvieron y le formularon cargos por femicidio, un delito que estipula una pena de reclusión perpetua. De inmediato, fue trasladado a la U11.

Protesta en el pabellón 3 de la U11

En reclamo de atención médica, el sábado hubo un motín en el pabellón 3 de la U11. Los 16 presos se sumaron a la protesta de la hermana de uno de los internos, que se negó a retirarse cuando concluyó el horario de visita a las 17.
Después de casi dos horas, llegó la orden de las autoridades carcelarias para trasladar al preso al hospital Castro Rendón.
"Hace una semana que no como y vomito sangre. Me prometieron tres veces que me iban a llevar al médico y nada", confirmó a LM Neuquén Nicolás Fernández, el preso que cumple una condena de 7 años por un robo.
La revuelta fue controlada tras el traslado y el interno ya se encuentra de vuelta en su celda con el tratamiento médico indicado. De todas maneras, pide su traslado a Cutral Co o Zapala por una posible represalia de los penitenciarios.
La atención médica de los internos de la U11 es motivo de quejas casi permanente. En la cárcel funciona una enfermería que cuenta con un médico en determinados horarios.
El traslado de los presos al hospital está condicionado a la autorización correspondiente del jefe de la unidad. Luego está sujeto a contar con los móviles necesarios y a la disponibilidad de los profesionales de la salud de los hospitales.

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