Exponer a los bebés a alérgenos fortalece su sistema inmune

Lo demuestra un estudio reciente que contradice el concepto histórico sobre este tema. Además, afirma que retardar la incorporación de alimentos favorece la aparición de alergias.

Exponer a los bebés a determinados alérgenos vuelve su sistema inmune “más tolerante”, afirmaron estudios recientes, que demostraron además que la incorporación tardía de alimentos favorece la aparición de alergias, hipótesis que contradice las concepciones tradicionales sobre el tema, según especialistas. “El paradigma clásico de las enfermedades alérgicas sostiene que, en las personas susceptibles, los alérgenos (sustancias extrañas al organismo) se introducen en el cuerpo y desencadenan una respuesta inmunológica inapropiada”, explicó el pediatra Eduardo Silvestre.

Esa teoría, conocida como “de adentro hacia afuera”, centra el problema en el sistema inmune y su respuesta exagerada. “Sin embargo, en los últimos años está ganando bastantes adeptos la teoría del afuera hacia adentro, que sostiene que el problema en las personas alérgicas radica en realidad en las células que recubren la piel, mucosas, glándulas y el interior de las cavidades corporales, que por alguna anormalidad no terminan de proteger al organismo contra los agentes extraños que pudieran presentarse”, detalló Silvestre, también divulgador científico del Grupo Medihome.

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El experto describió que estudios recientes comprobaron que, por ejemplo, la introducción temprana de pasta de maní a un grupo de niños de pocos meses de edad reducía significativamente la incidencia de la alergia a esa legumbre en esa población. “Otros investigadores evaluaron a infantes de tres meses de edad, amamantados, a quienes les introdujeron tempranamente seis alimentos alergénicos (maní, huevo, leche de vaca, semillas de sésamo, pescado blanco y trigo) y demostraron una reducción significativa de la alergia alimentaria, comparada con la población general”, agregó el profesional.

Asimismo, un estudio realizado con niños judíos de entre ocho y 14 meses que habitaban en Israel y también en el Reino Unido, mostró que la alergia al maní era del 0,2% en los primeros casos y diez veces mayor en los segundos, en tanto que el consumo de ese producto era de 7,1 gramos en Israel en comparación con los niños ingleses, que no lo consumían a esas edades.

La evidencia acumulada sugiere que, contra la postura histórica en el tema, la exposición a alérgenos en etapas tempranas de la vida podría en realidad promover la tolerancia del sistema inmune del lactante y prevenir la sensibilización al alimento”, concluyó Silvestre, quien aclaró que si bien no existe “acuerdo absoluto” para la edad de incorporación de papillas, “sí hay evidencia de que su inclusión tardía, es decir, después del séptimo mes, favorece la aparición de alergias”.

¿Cómo darnos cuenta de esto?

¿En qué momento ocurre?

Cuando el cuerpo reacciona contra proteínas no dañinas del alimento, y esto se da poco después de ingerido. Estas reacciones varían de leves a severas.

¿Cuáles son los síntomas?

Los problemas más típicos son en la piel (urticaria, enrojecimiento y picazón, hinchazón), respiratorios (estornudos, sibilancias, estrechez de garganta), estomacales (náusea, vómito, diarrea) y circulatorios (piel pálida, mareo y desmayo).

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