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Familia Contreras Calderón, una vida en la región

Demecio Contreras, futbolista y fabricante de mosaicos, que engalanaba sus mosaicos con la marca DC. Su esposa Carola, dueña de una pensión en la que vivieron figuras conocidas que arribaron al valle. Su hijo Tito, un gran basquetbolista.

Demecio Contreras nació en Maipú, Mendoza, el 19 de diciembre de 1911. Era hijo de Pablo Roberto Contreras y de Clotilde Sosa, que habían arribado a estas tierras de la mano del ferrocarril.

Demecio jugaba al fútbol en Independiente Rivadavia de Mendoza. Debido a sus dotes de gran jugador, directivos del Club Independiente de Neuquén hablaron con su padre para traerlo a la capital neuquina. Así fue que en 1937 la familia arribó a estas tierras. Luego de destacarse en Independiente, jugó en el Club Pacífico.

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Su familia neuquina

El 21 de diciembre de 1939 Contreras se casó con Carolina Calderón, oriunda de Coronel Pringles, que había venido a Neuquén a visitar a su hermana Pilar, casada con don Marcelino Berenguer, un reconocido constructor de la época. Carolina, más conocida como Carola, era hija de José Calderón, un anarquista español que fue deportado a principios del siglo XX a Uruguay. Se habían asentado en Coronel Pringles con Trinidad Samano, su esposa. Habían puesto un almacén de Ramos Generales: José repartía a domicilio las mercancías con un carro con caballo.

Demecio y Carolina tuvieron dos hijos: Demesio Tito y Gladys Teresa, que les dieron a su vez, nietos y bisnietos.

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Demecio, Ferracioli, Purrete y Tito de niño, entre otros.

Demecio, Ferracioli, Purrete y Tito de niño, entre otros.

La mosaiquería DC: el arte de hacer mosaicos

En la década del 40 Demecio abrió su mosaiquería. El local se situaba en la intersección de las calles Buenos Aires y Alderete: era la casa de don Vettori. Con tiempo y con paciencia, Demecio pudo comprar el predio de la calle Mendoza 65. Allí vivió hasta sus últimos días.

Por aquellos tiempos había dos amigos italianos en la ciudad, con los que Demecio aprendió el oficio. Uno era Constantino Gracci, que vivía en la primera cuadra de calle Buenos Aires, y el otro era don Ianata, que estaba en la calle Perito Moreno casi Río Negro, y que realizaba trabajos de yesería y marmolería.

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Dorso de un mosaico con las iniciales DC.

Dorso de un mosaico con las iniciales DC.

En el patio trasero de la casa de la calle Mendoza, Demecio abrió la fábrica de mosaicos: había adquirido una gran máquina de hierro con una especie de prensa giratoria en la que colocaba el molde del mosaico por un lado y cada color por separado: luego, la prensa lo sellaba. Era todo un arte, fabricaban mosaico por mosaico.

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Mosaico de Demecio de frente.

Mosaico de Demecio de frente.

La pensión de Carola

Cuando Demecio falleció, Carola abrió en su casa de la calle Mendoza, en la primera cuadra, una pensión en la que daba de comer a jóvenes, la mayoría profesionales, que arribaban a nuestra capital en la década de fines de los 60 y comienzos de los 70, como fue el caso del recordado ingeniero Horacio Forni, o el ingeniero Gutiérrez, que se desempeñaban en el COPADE. Gerardo Rojas, el señor de Pedro, entre tantos otros, pasaron por su pensión.

Tito Contreras: amor al básquetbol

Demesio como su padre, “pero con s “, Tito, nos aclaró hace unos años cuando lo entrevistamos. Fue un gran deportista de los años 60 y 70. Jugaba al básquet para el Club Pacífico y para Italia Unida de General Roca. En el club neuquino conoció y compartió jornadas de básquet junto a un gran deportista, orgullo de la región: Oscar Delfor Ibáñez.

Entre sus compañeros de básquetbol del Club Pacífico estaban Filipponi, Dalla Torre, Carlos Chato Junge, Russo, Juan Carlos Marín, el Negro Posse, Hernández, entre tantos.

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Demecio, Purrete Rosa y don Vettori; atrás Sr. Garretón.

Demecio, Purrete Rosa y don Vettori; atrás Sr. Garretón.

Tito se casó con Nilda Rodríguez, oriunda de General Roca, el 18 de septiembre de 1963. Tuvieron a Gabriela Susana Alejandra, Fabián Darío y Pablo Ariel, que les dieron varios nietos.

50 años de Repuestos Diagonal

Cuando dejó el básquet, Tito se dedicó al comercio. Empezó trabajando con Víctor Edi, reconocido comerciante de la capital neuquina, en sus Tiendas Víctor. Luego de esa experiencia, el 2 de julio de 1972 Tito abrió Repuestos Diagonal, ubicado en diagonal Alvear, renombrado comercio dedicado a la venta de autopartes. Luego se trasladó a calle Planas.

Gran coleccionista

Amante de la historia, Tito nos mostró sus carpetas con colecciones de billetes argentinos de todos los tiempos y billetes de todo el mundo que sus amigos le traían a la vuelta de sus viajes al exterior. Del mismo modo, su colección de monedas antiguas de toda la tierra asombraría a cualquier coleccionista.

Pero su condición de aficionado trasciende monedas y billetes. Entre sus posesiones también se encuentran revistas antiguas como por ejemplo Siete Días de 1969, de cuando el hombre pisó por primera vez la luna, un ejemplar de El Gráfico de 1947, y revistas de aventuras Tit-Bits, entre tantas otras.

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Demecio como conserje de la Sociedad Italiana.

Demecio como conserje de la Sociedad Italiana.

La historia neuquina está escrita con tinta de vecinos que contribuyeron a forjarla: todos ellos dejaron huellas que sus descendientes continuaron transitando. Hoy homenajeamos a nuestros vecinos de la calle Mendoza, primera cuadra, con los que transitamos nuestra niñez y juventud, somos fieles testigos de la máquina que fabricaba los mosaicos.

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