Giromouse, ayuda ante problemas motrices
Buenos aires.- Cuatro alumnos de la Facultad de Ingeniería Electrónica de la Universidad de Buenos Aires (UBA) inventaron un dispositivo que les cambiará por completo la vida a las personas que tienen poca o nula movilidad en sus miembros superiores. Es que a través de Giromouse podrán manejar una computadora, tablet o smartphone.
Para eso, la persona deberá colocarse el aparato en la cabeza como si fuera una vincha y, a través de sus sensores, girar la cabeza para hacer mover el cursor hacia la dirección deseada. En tanto, para hacer clic, deberá levantar las cejas o dejar pasar unos segundos sin mover ninguna parte de su rostro.
El dispositivo fue mejorado a partir de la experiencia de los propios beneficiarios que, ya sea por una lesión o un accidente cerebrovascular (ACV), perdieron las capacidades de sus miembros superiores.
De hecho, la Dirección General de Políticas de la Juventud de la Ciudad de Buenos Aires premió a los inventores con los $100.000 de Potenciate, un concurso pensado para potenciar los proyectos de creatividad e innovación de los emprendedores porteños.
Facundo Cancino, Iván Saack, Matías Nañez e Iván de Vito, los cuatro jóvenes que estudian ingeniería electrónica, son nada más y nada menos que los inventores de Giromouse y destacaron que la clave fue trabajar en equipo para realizar lo que había empezado como “una especie de juego”. ¿A partir de qué desafío o propuesta comenzaron a trabajar en el Giromouse? Surgió del papá de Facundo, que es neurólogo y director de una clínica de rehabilitación en Buenos Aires, que le propuso crear soluciones aprovechando la tecnología.
“Facundo fue a la clínica, conoció pacientes con distintas patologías y vio que había mucho para hacer. Encontró un chico que cayó de un caballo y quedó cuadripléjico. Antes, este chico usaba la computadora y ya no tenía posibilidades de hacerlo, porque hay dispositivos, pero son muy caros o muy incómodos, algunos casi no sirven, entonces termina recurriendo a la enfermera”, contó Iván.
“Así que nos invitó y comenzamos a trabajar -prosiguió-, con mucho de ensayo y error, probando con los pacientes. Hicimos un dispositivo con un sensor que se mordía para hacer el clic. Pero nos dijeron que se podía romper de tanto morderlo, que se ensuciaba con la saliva. Decidimos hacer otro, con un sistema de espera, y si bien anduvo, resultó muy lento”.
Como los cuadripléjicos en general, sólo mueven la cabeza y los músculos de la cara, a los jóvenes se les ocurrió probar con un sensor que tomara el movimiento de una ceja cuando se levanta. E hicieron el prototipo, que anduvo bien.
“Ahora en la clínica hay cuatro prototipos en uso, mientras una diseñadora industrial está trabajando en el diseño de la carcasa. Nosotros nos ocupamos del software -contó Iván- ya tenemos el modelo inalámbrico y queremos instalarle un programa con distintas opciones de clics y que permita agregar funciones directas, como por ejemplo, llamar a un enfermero”.
Como es de imaginar, Iván compartió el deseo del grupo, que es industrializar el Giromouse.
Para este fin cuentan con el respaldo de los premios obtenidos, no solamente en lo económico sino también en la oferta de un espacio físico donde trabajar y el apoyo del INTI para gestionar la patente y hacer el control de calidad. Un invento que, desde la educación pública, le cambiará la vida a la gente.
100 mil pesos fue el premio que le otorgó la Dirección de Políticas de la Juventud de la Ciudad.
Había dispositivos para esto, pero eran muy caros o muy incómodos; de hecho, algunos no servían”.Iván de Vito. Uno de los inventores
Cada 4 minutos se sufre un ACV
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 15 millones de personas sufren un ACV por año. De ellas, cinco millones mueren y otros cinco millones quedan con una discapacidad permanente. Es la segunda causa de muerte en el mundo y la primera de discapacidad. En la Argentina se estima que cada 4 minutos una persona padece un ataque cerebrovascular. De ese número se desprenden 18 mil muertes anuales.
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