River es el amor de su vida en materia deportiva. Pero, muy familiero, Marcelo Gallardo sabe que lo más importante es la familia. Y por ello es muy pegote a sus hijos, además de un padre ejemplar.
Y esta noche, tras un nuevo logro, regaló un momento muy emotivo: cuando uno de sus hijos le trajo a Benjamín, el más chiquito, su devoción.
El Muñeco recibió con emoción a Benja, debilidad total, para celebrar después de mucho un título en el Monumental. Tenía su hijo la 10 en la espalda. Y lo tuvo a upa cuando fue a recibir la medalla: le dieron dos, una para él y otra para el chiquito, a quien le mostró la copa.
Antes de subir a recibir el premio, Gallardo se fundió en un hermoso abrazo con sus hijos, que juegan en el club: Matías y Santino. Nahuel no estuvo porque jugó para Colón, en la caída contra Central. Luego el DT estuvo charlando con papá Máximo, quien es fana como él, lo sigue a todos lados y trabaja en el club.
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