Hambre real o emocional: cómo lograr diferenciarlas

Cuando los alimentos son tomados como un medio de descarga.

El hambre real es el hambre que viene de la panza, se da por falta de energía y sus síntomas van asociados a ardor de estómago o languidez. El hambre emocional, en cambio, es más mental. Es el hambre selectiva que va directamente asociada a la ansiedad, a la tristeza, a la frustración, a las emociones, y es a través de la comida que se intenta calmar el estado de ánimo.

“Las personas con hambre emocional se caracterizan por ser ansiosas, trágicas, viven frustradas. Son quienes toman la comida como un medio de descarga. Evitan realizar cualquier terapia correspondiente a una patología psíquica y tapan el sentimiento con la comida”, contó Clarín Teresa Cóccaro, nutricionista de INEBA.

Existen tres problemas asociados a comer por emociones: calorías en exceso, se deja la huella (“como esa vez estaba triste, comí y se me pasó, la próxima vez haré lo mismo”) y no cambia nada ya que por más que se coma, no hay solución. “Al ingerir por emoción no nos permitimos sentir lo que nos pasa y no buscamos resolverlo. Cuando uno sabe que puede comer de todo en porciones normales, el deseo por la comida baja. A veces se suele pensar que la comida es adictiva. Y la comida no es adictiva, en general son las emociones las que hacen que uno quiera comer de más”, explicó María Agustina Murcho, nutricionista, autora del libro Podemos comer de todo.

Mente: El hambre selectiva está directamente asociada a la tristeza y a las emociones.

Muchas de estas personas intentan ser delgadas como sinónimo de felicidad, al precio, muchas veces, de practicar dietas muy bajas en calorías o realizar excesivo ejercicio. “La comida se usa como medio de descarga o tranquilidad emocional. A través de la comida se tapa la emoción y se intenta generar tranquilidad y calma ante el sentimiento perturbador. Lo que los individuos no comprenden es que si se usa la comida para tapar emociones, se está tapando lo que en verdad pasa, y nada cambiará”, dijo Cóccaro.

“Si se usa la comida para tapar las emociones, lo que se está tapando es la verdad”, dijo Cóccaro.

Hay diferentes formas de manifestar el hambre emocional: Una de ellas son los atracones, en los que se ingieren grandes cantidades de comida en un período muy corto, a una velocidad rápida y con sentimientos negativos. Además, existe el picoteo, que se trata del consumo de pequeñas cantidades de alimentos entre comidas, y el exceso de alimento en las comidas, donde estas personas consumen porciones abundantes y repiten el plato, pero no picotean ni tienen atracones.

“En la era de las redes sociales, las personas buscan dietas por internet. Esto es sumamente peligroso porque lo que se recomienda son dietas muy bajas en calorías, polvos, pastillas, etc. Es preocupante porque no se pone a la salud como prioridad, sino a la estética. No importa si a raíz de todo esto podemos sufrir enfermedades, sólo importa estar delgados”, reflexionó Murcho. Además, las consecuencias de no verse como uno realmente es se evidencian en ejercer comportamientos de manera peligrosa con los alimentos y, en los casos más graves, se pueden llegar a desarrollar trastornos alimentarios.

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