Brasil.- El número de violaciones colectivas en Brasil se duplicó en los últimos cinco años. Las cifras son escalofriantes: pasaron de 1570 casos registrados en 2011 a 3526 en 2016, lo que supone una media de diez casos diarios.
En base a datos del Ministerio de Salud, el estado de Acre (norte) es el que tiene la mayor tasa de violaciones en grupo con 4,41 casos por cada 100.000 habitantes, seguido de Tocantins (nordeste) con una tasa de 4,31, y del Distrito Federal (centro) con una tasa de 4,23, según divulgó el diario Folha de Sao Paulo. Las violaciones practicadas por dos o más personas representan hoy el 15% de los casos de violaciones atendidos en los hospitales brasileños, con un total de 22.804 en 2016.
Los números, que apenas indican los casos registrados en los hospitales, fueron divulgados por primera vez separados de las violaciones individuales. La policía brasileña no distingue entre los tipos de violaciones, sean en grupo o practicadas por un solo agresor.
Se calcula que los casos de violaciones en grupo deben ser muy superiores a los divulgados, porque un 30% de los municipios brasileños todavía no repasa las estadísticas al Ministerio de Salud y porque muchas víctimas no acuden al hospital o a la policía a denunciar el abuso.
Según datos del Instituto De Pesquisa Económica Aplicada (IPEA), apenas el 10% de las violaciones que ocurren en Brasil son denunciadas. Ello significaría que con cerca de 50.0000 violaciones anuales denunciadas en Brasil, habría otras 450.000 sin registrar.
“Desgraciadamente, es apenas la punta del iceberg. La violencia sexual contra la mujer es un crimen invisible, hay mucho tabú detrás de esta falta de datos. Muchas mujeres violadas no presentan la denuncia. A veces ni lo dicen en casa porque existe la cultura de culparlas, aunque sean las víctimas”, aseguró el investigador del IPEA Daniel Cerqueira.
En mayo del año pasado, la violación de una chica de 16 años en una favela de Río de Janeiro conmocionó Brasil, ya fue sometida durante dos días por más de una decena de hombres, de dos grupos distintos, que filmaron el abuso y posteriormente lo divulgaron en las redes sociales.
Un estudio reciente sobre la evolución de las violaciones en Brasil, basado en los registros de los hospitales, apunta que las niñas y niños responden al 40% de los casos, los adolescentes al 24% y los adultos el 36% restante.
“Muchas mujeres violadas no presentan la denuncia. A veces ni lo dicen en casa porque existe la cultura de culparlas, aunque ellas sean las víctimas”.Daniel Cerqueira. Investigador del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada
Suben los videos a las redes sociales
La antropóloga Débora Diniz, profesora de la Universidad de Brasilia, declaró que en las violaciones colectivas en su país existe el agravante de que muchos de los crímenes son grabados y hasta publicados en las redes sociales por los agresores. “Es perturbadora la necesidad de los agresores de filmar la violencia. Es como si fuera un souvenir de la conquista”, comentó. Y hay un dato que respalda la teoría de la profesional: según Folha de Sao Paulo, en 51 casos de estupros colectivos publicados por la prensa local en los últimos tres años, 14 fueron subidos a las redes sociales.
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