"Icardeó", lo pescó el amigo y tuvo que huir desnudo

La mujer involucrada fue golpeada por su pareja y por su familia.

"Tu mujer está en tu casa con otro tipo", decía el mensaje anónimo que le llegó a su celular.

Inmediatamente, volvió a su casa y no sólo comprobó la veracidad de la acusación, sino también que la traición fue doble: quien estaba con su pareja era su mejor amigo, que tuvo que huir hacia el río.

Esta "icardeada" la sufrió un policía neuquino que vive en el barrio Costa Norte, junto al río, en Cipolletti. Humillado y furioso, emprendió primero contra el amante, que salió corriendo sin tener tiempo ni siquiera de ponerse el calzoncillo, prenda que quedó en el piso al lado de la cama, como prueba del "delito".

El policía traicionado intentó perseguir a su ex mejor amigo, pero este rápidamente se escabulló en dirección al río Neuquén.

En la costa cipoleña se armó un gran revuelo, porque el marido regresó a su casa y comenzó a golpear a su mujer, que a esta altura ya estaba a medio vestir.
Inmediatamente llegaron al lugar el hermano y la madre de la infiel, en principio para defenderla. Pero cuando conocieron el porqué de la agresión, no dudaron en sumarse a la golpiza.

Intervención policial
Un vecino, alarmado por los ruidos, gritos, insultos y -tras haber visto cómo un hombre acababa de pasar desnudo por la parte de atrás de su casa- llamó a la Policía.

A los pocos minutos arribó un patrullero y tres efectivos ingresaron corriendo al domicilio, donde estaban todos los protagonistas de la historia, a excepción -obviamente- del "pata de lana".

La mujer se encontraba en un notorio estado de nerviosismo y pedía que los policías se fueran de allí.

Sin que los uniformados obedecieran sus pedidos, y como para descargar tanta tensión contenida, la infiel comenzó a tirarle piedras al patrullero; una dio en la luneta, que estalló en mil pedazos.

El subcomisario Fabián Fernández, a cargo de la Comisaría 4ª, confirmó la información y aseguró que la mujer se encontraba fuera de sí, por lo que se pidió rápidamente una ambulancia para que pudieran asistirla.

Los médicos la trasladaron al hospital Pedro Moguillansky, donde comenzaron a examinarla. Al obtener los resultados del análisis de sangre, constataron que está esperando un hijo.

El embarazo es incipiente, de no más de dos semanas, y los médicos consultados reconocieron que "estuvo en riesgo por los golpes recibidos en la panza".

El hombre engañado y la familia de la mujer negaron tener conocimiento de que ella estaba esperando un hijo.

La mujer fue dada de alta y denunció a su ex pareja y a su familia por violencia familiar (ver aparte).

Restricción para tres
El único que puede verla es el amante

Luego de las atenciones médicas en el hospital, la mujer fue a la Comisaría 4ª, donde denunció penalmente a su marido, a su mamá y a su hermano, a quienes acusó por los golpes que había sufrido.

Además, realizó una denuncia por violencia familiar y solicitó la restricción de acercamiento de los tres denunciados.

De esta manera, el único que ahora podrá acercarse a la mujer es paradójicamente su amante, quien era el mejor amigo de su pareja. La Policía deberá verificar que no se viole la prohibición de acercamiento, ya que los tres "sancionados" viven en el mismo barrio, a muy pocas casas de la mujer sorprendida in fraganti.

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