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La Mañana vacuna

Inmunidad por enfermedad o por vacunación: ¿cuál es más efectiva?

Expertos dieron detalles de las mutaciones de Sudáfrica y Brasil y, en ese marco, precisaron cuál de las dos variantes más resistente.

Dos estudios preliminares han encendido las alarmas al asegurar que las dos nuevas variantes detectadas de coronavirus, la sudafricana y la brasileña, pueden eludir la inmunidad en personas que se aplicaron la vacuna o previamente infectadas.

Es que los cambios del virus se encuentran en la proteína S por la cual se ancla a las células humanas, entra en ellas y usa su maquinaria biológica para reproducirse. Esas modificaciones hacen que los anticuerpos no se acoplen por lo que pueden perder parte de su capacidad para impedir que entre en las células.

“Los anticuerpos son proteínas que fabrica el organismo en contra de alguna proteína que no reconoce como propia, es decir una proteína que le corresponde a un virus o a una bacteria. El mecanismo de acción de una vacuna es justamente eso: nos introduce una proteína que solamente tiene determinado virus para que el organismo fabrique anticuerpos para destruirla y así destruir al virus. Si en una mutación desaparece en el virus, la proteína contra la que está dirigida el anticuerpo, ese anticuerpo dejará de tener efecto sobre el virus”, aseveró Cristina Freuler, médica infectóloga y jefa del Departamento de Medicina Interna del Hospital Alemán de Buenos Aires.

"Mientras la vacuna introduce una proteína, cuando nos enfermemos en nuestro organismo entra todo el virus y producimos anticuerpos contra varias proteínas distintas, algunas quizás desconocidas. Es por eso que aunque la inmunidad que da la vacuna puede no cubrir a una mutación, es muy probable que la humana sí lo haga. De todas maneras, se trata de una hipótesis y todavía no podemos asegurar que esto suceda”, apregó Freuler, en diálogo con Infobae.

“Los virus tienen la capacidad de mutar rápidamente, especialmente aquellos cuyo genoma está compuesto de ARN, y el nuevo coronavirus es un ejemplo perfecto de esto. Si bien las mutaciones ocurren al azar, se seleccionan positivamente aquellas variantes virales cuyas mutaciones le confieren a ese virus algún valor adaptativo. Una de las consecuencias de este proceso de selección natural es que las nuevas variantes pueden escaparle a la inmunidad producida por una infección con la variante viral original. Es decir, potencialmente, un paciente que tuvo COVID-19 podría infectarse con la nueva variante viral si esta fuera muy diferente a la original. Otra consecuencia, es que las vacunas pierdan efectividad”, dijo, por su parte, la viróloga y profesora de la Universidad Hunter de Nueva York, Laura Palermo.

"En el caso de las vacunas novedosas, como son la de Pfizer y Moderna -cuyo único componente es material genómico que codifica para esta proteína spike-, podría pasar que pierdan efectividad en un futuro. La solución sería analizar los cambios en estas nuevas cepas y rediseñar esas vacunas, o identificar nuevos targets e incorporarlos a las nuevas vacunas. Mientras tanto, la población debe continuar utilizando tapabocas y mantener el distanciamiento social y las medidas de higiene, aún después de haber contraído la enfermedad o haber recibido una vacuna”, re arcó Palermo.

Por su parte, el consejero delegado de Pfizer, Albert Bourla, afirmó que existe “una gran posibilidad” de que las variantes emergentes acaben haciendo ineficaz la vacuna de la empresa. “Todavía no es el caso, pero creo que es muy probable eso ocurra”, remarcó Bourla en el Foro Económico Mundial.

No obstante, los especialistas señalaron que si se producen mutaciones que escapen al escudo protector desplegado por las vacunas, ninguna de ellas provocará que toda la inmunidad poblacional adquirida hasta ese momento se venga abajo, ya que habría escalas de inmunidad. De ese modo, no toda la población inmunizada sería completamente susceptible frente a la infección, aunque es cierto que una parte que antes era inmune, ya no lo sea.

En este escenario, sería necesario revacunar y reconstruir esa protección inmunológica, especialmente en los grupos más vulnerables. Algo muy similar a lo que ocurre con la vacuna de la gripe en la actualidad.

“Si bien aún no hay una demostración científica, podría ocurrir que las nuevas cepas del virus sean menos susceptibles a las vacunas. Eso obligará a que las nuevas y futuras vacunas sean más abarcativas y que tengan que desarrollarse con más cepas, como la vacuna antigripal que hoy en día contiene tres sepas. Sin embargo, todavía es prematuro abrir un juicio sobre ello. Deberíamos esperar y llegado el momento, analizarlo”, explicó el infectólogo Lautaro de Vedia, ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología.

Para Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, “la disminución de las tasas de eficacia subraya la necesidad de seguir de cerca las variantes y de acelerar los esfuerzos de vacunación antes de que surjan nuevas mutaciones incluso más peligrosas. La mejor manera de evitar que un virus siga evolucionando es impedir que se replique y eso se consigue vacunando a la gente lo más rápido posible”.

En la misma línea, Florian Krammer, investigador de vacunas en la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai, cree que las vacunas producidas por Pfizer y Moderna, por ejemplo, seguirán protegiendo contra las variantes sudafricana y brasileña —B.1.351 y P.1, respectivamente—. “Sin embargo, esto es preocupante para las vacunas que no son tan potentes para inducir anticuerpos neutralizantes como las dos vacunas de ARNm”, indicó en un artículo publicado en la revista Science.

En tanto, e investigador Alessandro Sette, integrante del Instituto de Inmunología de La Jolla, ve signos esperanzadores dado que, partir de un estudio, mostró que la inmunidad posterior a la infección se mantuvo sólida a los ocho meses. Los resultados preliminares sugieren que una gran fracción de la respuesta inmune está mediada por células T que no se ven afectadas por las variantes, dijo a The Washington Post, y tanto la infección natural como la vacunación inducen esta respuesta.

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