La colombiana Karol G reconoce que gracias a su padre nunca abandonó su sueño de convertirse en una estrella de la música urbana.
Cuando apenas era una niña que jugaba a ser cantante, el señor Guillermo Giraldo la llevaba a los escenarios colombianos más modestos.
Años más tarde, Karol G se dio cuenta que ese juego podría convertirse en realidad y que su papá debía ser su compañero de trabajo.
Aunque pensó que el camino iba a ser fácil, la intérprete se enfrentó con una industria dominada por el sexo masculino.
"Empecé con todo ese grupo de productores y cantantes de Medellín que ahora la están rompiendo y me tocó ver cómo todos crecían y yo me iba quedando atrás. Creo que mi proceso fue más lento precisamente porque no había un espacio para las mujeres en el negocio de la música urbana", comentó en entrevista para El País de España.
"Me di cuenta de que las mujeres éramos como mercancía intercambiable. Todas las personas con las que trabajé me hicieron propuestas indecentes o querían algo a cambio. Pero mi papá empezó a trabajar conmigo y he ido esquivando muchos obstáculos. Cogimos el camino lento, el camino que tenía que ser, hicimos el trabajo juntos y hoy en día siento que la música urbana se ha abierto", agregó.
Para la artista su padre representa el vivo ejemplo de perseverancia, valentía, humildad y amor por los suyos. Sin él simplemente no hubiera alcanzado la fama.
Con respecto a cómo logró abrirse camino en la música urbana, la intérprete de Mi cama considera que fue gracias a su estilo.
"Yo creo que la razón de mi éxito, y por lo que los hombres me respetan, es que me metí en este género hablando desde un punto de vista femenino, con pureza, determinación, con criterio y las mujeres se han sentido súper identificadas”, sentenció.








