Por Ailín Trepiana / [email protected]
En tiempos de pandemia no solo persiste el rebusque de comerciantes y emprendedores para adaptarse a las formas de venta a domicilio y por internet. Algunos supieron reconvertir sus productos y hasta iniciar nuevos emprendimientos: es el caso de Casa Cóctel, que nació hace un mes entre dos amigos bartenders y ahora venden tragos envasados al vacío.
Así, si te gusta el negroni, si amás el whisky y se te antoja un penicillin o si querés disfrutar de un buen gimlet, podés pedirlo desde casa y llegará listo para servir en un vaso o copa con hielo.
Para el nacimiento de Casa Cóctel, Fernando Pereyra y Llamil Escobar tuvieron que adaptar los productos que normalmente se hacen en la barra de un bar y se sirven al instante. Les llevó horas de estudio, de prueba y error y de la adquisición de insumos: una máquina para envasar al vacío, bolsas especiales y el diseño gráfico especialmente para la ocasión. El blíster llega, por un lado, con el líquido, y por el otro con el garnish (el acompañamiento decorativo), que va desde hojas de mentas, cáscaras de cítricos y hasta bombones de chocolate. Los pedidos se hacen a través de la cuenta de instagram.
Hoy, el portafolio (lo que sería la carta) cuenta de siete tragos, entre ellos uno de autor, y ya están trabajando en el armado de una nueva. Esta es la tarea que está a cargo de Fernando, quien inició su carrera gastronómica en Villa La Angostura y desde hace años se especializa en coctelería, incluso con estudios en el exterior.
“Yo me ocupo de hacer la producción a granel, porque no se hacen uno por uno sino que a partir de la receta se hacen por diez o por veinte. Me ocupo de probar que todo esté bien, de hacer las pruebas antes, de agregarle ciertos ingredientes que hacen que su vida útil se alargue un poquito más pero a la vez que esos ingredientes sean naturales”, contó el joven de 29 años. Para la conservación del producto (que es de hasta 15 días), usan la denominada “triada de conservación”: alcohol, azúcar y ácido cítrico en un porcentaje mínimo y en polvo.
La pandemia y la parálisis de la actividad les jugó en contra en su economía, pero tuvieron su propio renacer y apostaron a lo nuevo. “Es el rubro que, lamentablemente, es el menos indispensable. Sabemos que quizás es el último que va a abrir sus puertas. Pero algunos días fueron de empezar a ver la oportunidad. Cuando vimos la oportunidad de poder hacer llegar nuestro cocteles a la gente, no lo dudamos. Tampoco pensamos que iba a tener tanta repercusión como la está teniendo ahora”, destacó Fernando.
Llamil acotó: “Nos vimos afectados, pero a la vez inspirados en no quedarnos en lo que estaba pasando y seguir progresando. Estamos contentos con la venta que estamos teniendo, entendiendo que no somos algo sumamente indispensable. La venta viene bien y esperamos poder seguir creciendo”.
Sin hielo no hay trago
¿Cuántas veces creíste que llenaban el vaso de hielo para aparentar que el trago era más grande? Probablemente muchas, sobre todo si te gusta tomar pero no tenés un conocimiento profundo de coctelería. Los bartenders aseguran que este es uno de los grandes mitos de la coctelería.
“El hielo es el alma del cóctel, es una de las cosas más importantes. Es mentira eso de que ‘mucho hielo, menos alcohol’. Entre más hielo y más entero esté, más va a enfriar, más se va a conservar ese hielo y menos vapor de agua va a hacer”, explicó Fernando.
La otra función de los cubitos es la de aportar una pequeña dosis de agua, que también juega un rol imprescindible para evitar que el alcohol pegue fuerte. “El aporte de agua es súper importante para un cóctel porque lo que hace es equilibrar el alcohol”, detalló. Tampoco es al azar la cantidad ni la forma del hielo que contenga. Entero, picado o incluso sin pero con el líquido fresco, cada uno corresponde a un trago, dependiendo la receta.
Teniendo en cuenta esto, para la preparación de los tragos envasados debieron tener en cuenta el aporte de una dilución de agua mineral. “En la casa la gente no le pone la cantidad de hielo que en realidad lleva el coctel. Entonces con esto lo llevamos directamente preparado para que lo único que tengan que hacer es servirlo y tomarlo. Poniéndole mucho o poco hielo ese coctel ya va a estar totalmente balanceado y equilibrado”, precisó el bartender.
Se impone poco a poco
Es sabido que en Neuquén la cerveza artesanal tuvo su boom hace algunos años y, desde entonces, su crecimiento no se detuvo. Sin embargo, Llamil asegura que, poco a poco, la cultura de la coctelería se expande.
“Hoy por hoy, gracias al trabajo de algunos bartenders conocidos, se está logrando que la coctelería se esté dando a conocer y se imponga en Neuquén. Es un proceso que ya lleva su tiempo y va a requerir más tiempo aún porque Neuquén tiene mucho consumo de cerveza artesanal, ante un coctel”, explicó el joven, quien en Casa Cóctel está abocado a las tareas de logística y distribución.
“Es un arte”
Fernando no duda en responder que sí, la coctelería es un arte. “Todo el mundo puede hacer coctel pero es diferente cuando hacés un coctel propio, cómo buscás la inspiración, si la inspiración la buscás o te nace”, dice. De hecho, parte de su inspiración para crear uno de los tragos de autor (Otoño Pluscuanperfecte) fue una canción del grupo musical El Kuelgue, que a su vez lo remontó a su infancia en los años ’90 y a un abrazo de su mamá.
“Lo que queremos transmitir es eso, que la gente tenga la experiencia de servirse un coctel y que sienta lo que nosotros queremos contar. Ponerle medidas a un coctel lo puede hacer cualquiera, nosotros realmente pensamos en todo”, finalizó.
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