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La despedida de Irineo Ancatruz, una de las caras de Neuquén

El jueves pasado falleció el integrante de la Comunidad Ancatruz cuya fotografía eligió Gregorio Alvarez para la portada de los libros más representativos de nuestra provincia.

La imagen de Irineo Ancatruz se popularizó en la tapa de uno de los tomos de la Enciclopedia de Neuquén del Doctor Gregorio Álvarez. Un joven mapuche con un tocado de plumas celebrando la danza del Choique Purrun en la comunidad a la que pertenecía y que gracias a esa foto pasó a la posteridad.

El jueves pasado Irineo emprendió su viaje póstumo dejando atrás un legado histórico de lucha por la identidad, de reivindicación de sus raíces, de amor por quienes lo conocieron y lo admirarán por siempre.

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A uno de sus hijos, Emanuel, lo conocí en una librería de usados de Neuquén Capital, escuché que le preguntaba al librero por el libro de la vidriera y ni bien escuchó el precio recontó sus ahorros y como le alcanzaba lo compró para regalárselo a su padre. En aquel momento, hace más de un año, le pedí los datos para acordar una entrevista que finalmente no se concretó.

El jueves pasado por la tarde falleció Irineo y fue Emanuel quién me dio la noticia. El joven es uno de los cuatro descendientes de Ancatru, tiene 24 años y estudia enfermería.

“Mi papá nació en el paraje de Zaina Yegua el 15 de abril de 1956. Creció y fue a la Escuela Rural de ese paraje y nos contaba que cuando era chico sus únicos juguetes eran unos autitos de lata y una pelota de trapo”, contó el muchacho a LM Neuquén.

El Paraje Zaina Yegua pertenece al Departamento Collón Curá, queda a unos 30 kilómetros de Piedra del Águila, allí reside la Comunidad Mapuche Ancatruz a la que pertenecía Irineo y fue ahí donde lo conoció el Dr. Gregorio Alvarez.

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La tapa de la Enciclopedia de Neuquén con Irineo durante una celebración mapuche.

La tapa de la Enciclopedia de Neuquén con Irineo durante una celebración mapuche.

La presencia del linaje de los Ancatruz aparece en las crónicas por primera vez en el año 1903 en la figura del cacique Diego Ancatruz, ex alférez del Ejército Nacional en un reclamo de jurisdicción de tierras.

“En agosto de 1916, el subcomisario de Piedra del Águila notificó a los indígenas para que reconozcan como representante de la ocupación de dichos campos a Diego Ancatruz, el que debe subdividirlos en fracciones para 50 familias de su tribu. Posteriormente, mediante un decreto del 20 de mayo de 1917 firmado por el presidente Irigoyen, el Estado revalidaba la posición del jefe dejando en sus manos la asignación de los terrenos”, recordó Emanuel.

“Al Dr. Gregorio Álvarez lo conoció a los quince años cuando había ido a presenciar una rogativa de la Comunidad Ancatruz. Me padre participaba de la danza del Choique Purrun y es esa fotografía de la tapa de unos de los libros del Doctor que se hizo tan popular mucho después y que hoy todos conocen”, agregó el joven sobre la imagen que popularizó a su padre.

Emanuel cuenta que se hicieron grandes amigos y Álvarez lo llevó a Neuquén para que estudiara y le consiguió un trabajo de cadete para que se costeara sus estudios. “Lo había llevado a vivir a su propia casa y lo ayudó para que pudiera continuar estudiando”, añadió.

Irineo fue se acostumbró al ritmo de la activa y creciente Neuquén de los años ‘80. “En 1980 ingresó como empleado administrativo en la Cooperativa Calf y en 1989 inicio su trabajo para la provincia en la Dirección Indígena Mapuche. Retirándose en el 2005 para dedicarse como trabajador independiente como gestor de trámites judiciales que fue su último trabajo”, contó el joven.

Para Emanuel, su papá se mantuvo siempre fiel a sus raíces y trabajando activamente por la cultura de su pueblo. “Amaba a su provincia, a su tierra y llegó participar del comité de selección del himno provincial”, indicó.

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Irineo en su juventud.

Irineo en su juventud.

Irineo falleció a los 64 años a causa de una neumonía avanzada que los médicos desestimaron como causa del Covid. “Nos tomó de sorpresa porque ni él ni nosotros sabíamos lo delicada que estaba su salud. Nos quedamos muy triste porque era nuestro apoyo tanto por su forma de ser como lo que hacía por la familia”, contó su hijo.

Por su actividad, hizo muchos amigos, siempre compartía anécdotas de cuando era niño y de sus momentos junto con el Doctor Gregorio Alvarez. “Muchos conocidos suyos nos hicieron llegar sus palabras de apoyo cuando se enteraron de su fallecimiento y espero que a través de esta nota puedan seguir recordándolo a él y a su historia. De cómo llegó a esta ciudad y de su legado”, recordó Emanuel.

Aquel muchacho referente de su pueblo, cuya mirada brilla en la tapa de uno de los tomos de la enciclopedia de Neuquén parece ahora dirigir una mirada eterna al cielo donde las constelaciones seguirán signando su destino.

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