Río de Janeiro
La reciente ola de denuncias y detenciones por corrupción en la reforma del estadio Maracaná causó preocupación en el entorno del presidente brasileño, Michel Temer, donde especulan con que la onda expansiva pueda afectar su gobernabilidad. La alarma aumentó hace tres días, cuando la Policía detuvo al ex gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, uno de los principales dirigentes del Partido Movimiento Democrático Brasileño, al cual pertenece Temer. Y la preocupación principal pasa por un posible ambiente de inestabilidad política que altere aún más la recuperación económica brasileña.
Cabral fue acusado de recibir decenas de millones de dólares de sobornos de grandes empresas constructoras, que reformaron el Maracaná (obras clave para el Mundial 2014, especialmente, y también para los Juegos Olímpicos 2016), y que además están envueltas en el escándalo de corrupción en Petrobras. “El presidente Temer puede hacerse el desentendido, pero esto no cambia un dato de la realidad: Cabral y él pertenecen al mismo partido político”, afirmó la analista Dora Kramer.
Quien fuera gobernador de Río de Janeiro entre 2007 y 2014 está acusado de desviar 64 millones de dólares en contratos con empresas constructoras. Según la prensa, Río fue una fiesta de sobornos durante los años de Cabral, un hombre de temperamento explosivo y gran apego por las fiestas. De hecho, tiempo atrás había sido fotografiado en París bailando junto a un empresario de la construcción. Esa foto, ahora, vuelve a circular por los medios.
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