La enfermedad mental que padece Donald Trump

Por sus acciones, un estudio asegura que el presidente de Estados Unidos es víctima de un trastorno de la personalidad narcisista.

Sentimientos de grandeza, fantasías de belleza y amor ideales, empatía nula, excesiva necesidad de admiración… Un estudio publicado por la revista Behavioral Psychology /Psicología Conductual en 2017 concluyó que el presidente de EE.UU., Donald Trump, reúne todos los rasgos que definen un trastorno de la personalidad narcisista (TPN).

A través del análisis de sus intervenciones, conductas y comentarios, los rasgos que definen a este trastorno de la personalidad se ven claramente reflejados en el presidente.

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No obstante, esta investigación no trata de realizar un diagnóstico clínico de la personalidad de Trump, “dado que esto conllevaría una entrevista clínica personal y otras pruebas”, dice el autor del estudio, el catedrático del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, Vicente Caballo Manrique. Lo que sí es cierto es que permite dar una explicación a las acciones y declaraciones de Trump y, por otro lado, ofrecer una visión más cercana del TPN a través de sus comportamientos, que son muy ilustrativos del trastorno. Por tanto, ¿qué rasgos posee Donald Trump que lo identifican con un TPN?

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-5, define el TPN como un patrón dominante de grandeza y prepotencia, de alguien que exagera sus logros y talentos y espera ser reconocido como superior. “No construirá un muro con México, construirá el muro más grande y más bonito que se haya visto, y nadie construye muros como Trump”, indica Caballo.

Según los criterios diagnósticos del TPN, Trump también estaría expuesto a fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal ilimitado. Algo que Caballo ha asociado a los términos grandilocuentes que incluye en sus intervenciones. Palabras como “tremendo”, “impresionante”, “fantástico”, “maravilloso”, “genio”, “asombroso” o “especial” son ejemplo de ello.

Además, Trump se cree especial y único y que sólo pueden comprenderlo, o que sólo debería relacionarse con otras personas especiales o de elevado estatus. Además, exige una admiración excesiva: “Está obsesionado con su propia popularidad, medida por las encuestas, las valoraciones y las portadas de la revista Time”.

Quizás uno de los rasgos más preocupantes del TPN es la falta de empatía, especialmente, en un presidente del gobierno. Trump es incapaz de reconocer o identificarse con los sentimientos y las necesidades de otras personas, muestra agresividad y utiliza mentiras frecuentes: “La abrumadora cantidad de crímenes violentos en nuestras principales ciudades es obra de negros e hispanos”, llegó a decir.

Tal como apunta Caballo, “es curioso que la prohibición a viajar a los Estados Unidos de los ciudadanos de varios países musulmanes, que Trump intentó implantar recientemente, no afectara a ninguno de los países donde tiene intereses comerciales. Es un ejemplo más de que confunde sus propios intereses con los de su país”.

¿Por qué es una enfermedad mental?

¿Por qué el TPN es considerado una enfermedad mental? La psicología considera un trastorno de la personalidad como enfermedad mental cuando dicho trastorno es incapacitante para la persona que lo padece. No obstante, la Unidad de Psicología del Hospital Infanta Cristina de Badajoz opina que, para Trump, no solo no es incapacitante, sino que “le ha colocado donde está. Los narcisistas suelen ser muy seductores”. No hace falta aclarar que el presidente de EE.UU. jamás reconocerá que sufre este tipo de trastorno. Sin embargo, esto explicaría mucho sus actos.

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